“Si no puedes con ellos, únete a ellos”, pareció ser la consigna de varios diseñadores que transformaron a las redes sociales en sus aliadas durante el mes de moda que engloba las cuatro fashion week más importantes de la industria: Nueva York, Londres, Milán y París. La era digital ha cambiado la dinámica de la industria y ya hace varias temporadas que las colecciones son conocidas en todo el globo al mismo tiempo que los asistentes a los shows, ya sea vía streaming, a través de los posts en Instagram de los espectadores o en aplicaciones como Fashion GPS Radar. En Milán esta temporada las modelos de Dolce & Gabbana se tomaban selfies que luego aparecían en pantallas gigantes sobre la pasarela. Mientras en Londres, Christopher Bailey de Burberry revelaba la colección completa SS16 la noche anterior al show a través de la aplicación Snapchat. Y Karl Lagerfeld, que ya nos tiene acostumbrados a las espectaculares escenografías de sus desfiles Chanel creadas para ser compartidas frenéticamente en las redes, envió con anticipación la tarjeta de invitación a los medios llevando la expectación a un nivel mucho mayor que en temporadas anteriores.

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Por si alguien necesitaba una confirmación de que la moda está inequívocamente adoptando la era digital bajo su alero, el día final de Paris Fashion Week, Nicolas Ghesquière, director creativo de Louis Vuitton, hizo la proclama más absoluta con su show SS16. Pantallas centelleantes de colores neón rodeaban la pasarela, que emulaba el laberinto de un videojuego y luego la invitación de la voz en off del exitoso Minecraft: “…Sin reglas a seguir, la aventura comienza aquí” dejaban claro el objetivo del diseñador que presentó esta colección como “Un viaje a la frontera del mundo digital”. En el backstage, después del desfile contaría a CARAS que “Todos estamos experimentando este viaje digital, es solo otra manera de viajar que quise armonizar con el patrimonio de Louis Vuitton”.

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El creador francés remarcó esta temporada este legado, que se tradujo en líneas de equipaje de lujo. El monograma que el mundo entero identifica en maletas y carteras apareció en chaquetas y waist coats que se alternaban con atuendos futuristas en plata, mientras siluetas de estilo punk se intercalaban con tul bordado en algo que simulaba pixeles líquidos. Las modelos evocaban personajes de manga japonesa con pestañas falsas pintadas en el rostro y orejas plateadas, y según el propio Ghesquière se inspiró en la serie Evangelion, la película 2046 y la actriz sudcoreana Donna Bae, protagonista de la serie de Netflix Sense 8. Tampoco es de extrañar que en la primera fila estuvieran las jóvenes cantantes Grimes y Kelela, quienes representan el estilo cyber del show fielmente, sentadas junto a figuras emblemáticas de Louis Vuitton como Alicia Vikander, Catherine Deneuve y Miranda Kerr. “Amo la historia de la casa Vuitton, pero también estoy acá para mirar hacia adelante” contó el pequeño y ultradelgado genio Nicolas Ghesquière, quien interpretó a la perfección el espíritu de los nuevos tiempos.