Desde 1997 que una imponente villa en la ciudad normanda de Granville, al norte de Francia, se convirtió en el museo Christian Dior, dedicado a la obra del gran diseñador.

Le Rhumbs, rosa de los vientos, era el nombre original que le había dado la familia al llegar en 1905, el mismo año de nacimiento del célebre hijo. Es ahí donde vivieron su infancia Christian, sus hermanos mayores Raymond, Bernard y sus hermanas Ginette (conocida como Catherine) y Jacqueline. En 1911, cuando empezaron a pasar más tiempo en París, la villa se convirtió en la casa de fines de semana y vacaciones, hasta que finalmente debido a la crisis económica de fines de los años 20, la vendieron.

Desde esa época la casa pertenece a la ciudad. Hoy el museo presenta exposiciones que “exploran cada vez un aspecto diferente del diseñador”, explica la conservadora del museo Brigitte Richart, mientras muestra el impresionante jardín. En medio de este remanso de paz, de una vegetación lujuriosa y un viento caprichoso, la casa guarda las creaciones de Dior “particularmente entre 1947 y 1957, cuando estaba a la cabeza o modelos muy emblemáticos, de códigos que él puso en marcha, como el famoso rosa-gris, la silueta de mujer-flor, y también los modelos imaginados por sus sucesores”, agrega Richart. 

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Los padres del diseñador, Maurice y Madeleine, compraron la casa con las ganancias de la fábrica de fertilizantes que importaba guano desde Chile. Madame Dior, una fanática de las plantas, planeó hacer un jardín clásico a la inglesa con rosas y jazmines en el inhóspito lugar. Durante años, gracias a su creatividad y a la contribución de su hijo —quien hizo los planos de la pileta, diseñó los muebles del jardín y la pérgola—, dio forma a sus ideas. Hoy, la mayoría de lo que realizaron, incluida la forma del jardín a lo largo del acantilado, y muchas plantas originales permanece. Esta casa y su entorno tendrían una influencia sobre Dior mayor que todos los otros lugares en los que vivió según cuenta Brigitte Richart: “Aquí podemos tener todas las estaciones en un día, el cielo es muy cambiante, y los matices de grises que se forman hicieron de este color uno de sus predilectos. Otro de los elementos destacables del paisaje, es que tenemos las mareas más grandes de Europa. El mar destapa mucho roquerío y cuando sube tapa todo y sólo podemos ver el azul marino. La combinación del cielo cambiante,  la marea, hace que nunca tengamos el mismo paisaje. Podemos comprender que fue un marco muy inspirador para Christian”.

Las variaciones de colores, rosado y gris, eran una de las favoritas de Dior (ellos inspiraron el interior del salón perla-gris en su taller de Avenue Montaigne en París). La casa, el mar, los colores, la vegetación o el clima parecen haberlo marcado hasta el final de su vida, como él mismo lo dijo: “La casa de mi infancia… guardo el recuerdo más tierno y el más maravilloso. ¿Qué digo? Mi vida, mi estilo, deben casi todo a su ubicación y arquitectura”.

El aire que se respira en Le Rhumbs, entre la brisa marina, el lirio del valle y el jazmín, nos lleva a pensar en los perfumes que creó Dior, en especial el primero, Miss Dior, inspirado en su hermana a quien le dedico su cariño y admiración. La hermana pequeña del modisto, mantuvo siempre una relación muy estrecha con él a pesar de llevar un estilo de vida alejado del mundo de la farándula y los doce años de diferencia que los separaban. “Ella es mucho más que ‘la hermana de’ o la musa que le dio nombre a una de las fragancias más conocidas del mundo. Fue una mujer de convicciones, una heroína de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi, alguien que sufrió torturas y que sobrevivió a los campos de concentración”.

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La vida de Catherine dio un gran vuelco un día de 1941 durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando se encontraba en Cannes, fue a comprar una radio, pero además de un nuevo transistor salió de la tienda con un gran encuentro. Ahí conoció a Hervé des Charbonneries, un hombre que cambiaría su vida. Aunque él estaba casado, entablaron un romance y gracias a él ella se unió a la sección de ‘Massif Central’ de la inteligencia polaca en Francia, una red de resistencia enfocada en recolectar información sobre los movimientos, producción y armamento alemán, para luego transmitirla a las tropas libres del general De Gaulle y a los aliados. Esta organización de elite de más de 2.000 agentes —que sufrió muchas bajas— fue reconocida como uno de los más dinámicos movimientos de inteligencia en Europa. A finales de 1942, la mayoría de sus líderes fueron asesinados por la Gestapo.

En sus viajes a París, Catherine se alojaba frecuentemente en casa de su hermano, sin que éste supiera sobre su vida de resistente, aunque acabaría por descubrirlo con el devenir de los acontecimientos. El 6 de julio de 1944, Catherine tenía una cita en la plaza Trocadero con una compañera de la resistencia. Pero los que aparecieron fueron unos agentes de la Gestapo, quienes la detuvieron y torturaron. Luego fue embarcada en uno de los últimos trenes que salieron desde París (el 15 de agosto), sólo días antes que comenzara la liberación de la ciudad. Fue deportada al campo de concentración de Ravensbrück, del que no regresó hasta mayo de 1945. Alrededor de 2.600 personas iban en esos vagones. 838 sobrevivirían.

No se sabe si Christian estaba al tanto sobre las actividades de su hermana, pero entre su arresto y su deportación, trató de buscar su liberación a través de contactos nazis que hizo en su trabajo —Dior era diseñador en la casa de Lucien Lelong, quien contaba con algunos destacados nazis y colaboradores como clientes— y con Raoul Nordling, el cónsul general sueco que fue conocido por tratar de mediar en nombre de prisioneros y la Cruz Roja durante la ocupación. El 18 de agosto, a Nordling le garantizaron los nazis que Catherine Dior sería puesta bajo la protección de Suecia si aun estaba en suelo francés. Pero lamentablemente el tren ya había entrado en Alemania.

El cronista de modas Prosper Keating  escribió sobre Catherine y Christian Dior en tiempos de guerra en la revista Fashion Spot. Según él, ella fue forzada a trabajar bajo condiciones atroces en varias fábricas de municiones alemanas, sobrevivió la guerra y fue liberada cerca de Dresden en abril de 1945, para luego volver a París en mayo del mismo año, esquelética y en pésimo estado de salud. 

Terminada la guerra fue condecorada con la Croix de Guerre. “Era muy raro para un miembro de la resistencia, ya que estaba usualmente reservada para las fuerzas armadas regulares”, remarca Keating. Además, recibió el Combatant Volunteer Cross of the Resistance, la Croix du Combattant, el Reino Unido le dio la King’s Medalfor Courage in the Cause of Freedom y finalmente en Francia fue nombrada Chevalière de la Legion d’ Honour. Por último, las autoridades la recompensaron por sus actos con un mandato particular, mandataire en fleurscoupées, como vendedora de flores frescas en el mercado de Les Halles de París. Este rol le permitió especializarse en flores del sur de Francia y sus colonias, oficio que ella amaba por sobre todo y que es una herencia del amor de su madre hacia la naturaleza. Durante los próximos doce años, ella y Hervé partirían a las cuatro de la mañana hacia los mercados de París, repartiendo flores frescas, incluyendo las favoritas de su hermano, el lirio del valle o el jazmín. Siguió jardineando hasta los 75, recolectando rosas y jazmines en su casa en Callian. 

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El antiguo conservador del Museo Christian Dior, Jean-LucDufresnes, contó hace unos años que “fue gracias a ella que el museo vio el día en Granville. Esta gran mujer nos ayudó mucho. Desde el principio, nos donó uno de los vestidos de su madre”. Presidenta de honor del museo, era de una gran discreción. No le gustaba mostrarse, pero hizo el esfuerzo de ir a la inauguración en 1997. “Fue un muy lindo gesto. Luego de decir algunas palabras, hizo sonar la campana. Como lo hacían sus padres para llamar a sus hijos para que regresaran desde la playa. Para ella fue muy fuerte porque había partido de la villa a los 14 años, cuando su padre quebró”, relató Dufresnes, quien además era uno de sus sobrinos. 

Christian dio un nuevo soplo a la moda tras una horrible y larga guerra. Catherine luchó por tratar de liberar Europa del nazismo. Ambos vivieron sus primeros años en esa casa de Granville que inspiró a su hermano, pero a ella también en su amor hacia las flores.

Catherine murió en junio del 2008 y descansa en Caillan, al sur de Francia, junto a su hermano. 

El Museo y el jardín Christian Dior están abiertos durante todo el año.