Esta es la primera columna que escribo para Caras.cl, y dado que nos estaremos leyendo frecuentemente, me gustaría contarles brevemente quién soy y de dónde vengo para que puedan entender la inspiración que tendré cada quincena.

Soy María Paz Blanco, esposa y madre de dos hijos pequeños, Psicóloga de profesión y Máster en Conducta del Consumidor. Me encanta la Psicología, pero a su vez soy una apasionada por la moda, de ahí que busqué la mejor manera de conciliar mis dos pasiones y la Asesoría de Imagen se volvió, sin duda, mi mejor aliado.

Mientras vivía en Londres debido a una asignación laboral – ya que además trabajo en el departamento de Recursos Humanos de una Compañía Multinacional – decidí ir un paso más allá y estudié Personal Styling en el London College of Fashion. Desde entonces empecé a comprender el inmenso poder transformador que la moda tiene sobre cada uno de nosotros que va mucho más allá de las simples apariencias.

Es cierto, hay una especie de estigmatización de todo lo relacionado con moda, se le vincula a lo frívolo y se suele ver como un área bastante superflua y con poco trasfondo. Si bien, mucho de esto puede ser cierto ya que estamos acostumbramos a verlo así en los distintos medios, esta visión sesgada deja de lado una arista muy importante de la moda que se relaciona con lo más íntimo del ser humano; la autoestima, el autoconcepto y la autoconfianza.

No me cabe duda que cuando te sientes cómodo con alguna tenida o utilizas la ropa y colores que encajan con tu cuerpo, te sientes más seguro. Es inevitable. Y esa sensación de bienestar y de confianza conlleva a que nos sintamos bien con nosotros mismos, y a su vez, a que proyectemos estas emociones positivas hacía los otros, en cada una de nuestras interacciones y relaciones.

Lo anterior no se da al azar. Más bien, se debe a que hay una correlación directa entre autoconcepto y autoestima, o en palabras más simples, la imagen que tenemos de nosotros mismos influye en la evaluación de nuestra valía personal. Es tan sencillo como lo siguiente: me veo bien, siento que me veo bien y por consecuencia me siento bien. Aunque la imagen que tenemos de nosotros mismos está dada por otras variables más allá de la corporal (está la esfera social, psíquica y comportamental) el cómo nos vestimos tiene una gran influencia y determinación en cómo nos paramos ante los desafíos de la vida.

Este es un tema del que podríamos escribir largos párrafos o hablar durante horas, pero hoy mi intención era ponerles en un breve contexto cómo el vestuario es determinante en nuestra autoestima, en cómo nos sentimos ante el resto y el efecto positivo emocional que provoca el sentirnos “bien” vestidos. La confianza y una actitud positiva son sin duda los mejores complementos de cualquier look, ¡siempre!

Jamás me atrevería a decir a que he transformado vidas, pero sí he recuperado confianzas y le he devuelto la seguridad a algunas personas, las suficientes, para hacer de este oficio una de mis mayores pasiones y el que más gratificaciones me otorga.

Ya lo decía Coco Chanel, “El buen gusto hace bien a ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto”.

Nos leemos dentro de 15 días…

 

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