El futuro nunca está aquí, siempre es un punto en el horizonte que se supone jamás podemos alcanzar. Y sin embargo, gracias a la película Volver al Futuro II ese punto tiene una fecha exacta: 21 de octubre de 2015. Ese es el día en que Marty McFly, Jennifer Parker y el doctor Emmett L. Brown llegan al futuro a bordo del DeLorean.

Entre el futuro que ellos conocieron y el real hay unas cuantas diferencias, de hecho, la película peca de optimista y cuenta con avances tecnológicos que aún no vemos en nuestra vida cotidiana. Todavía no tenemos autos que vuelan, pero sí prototipos de automóviles que se manejan solos como el Self-Driving Car de Google; aún no podemos hacer ejercicio mientras comemos y tampoco los comerciales son hologramas. Tampoco nos vestimos con ropas futuristas, excepto Lady Gaga y Daft Punk. Pero en contraste hay una invención con la que sí contamos, que ha cambiado la forma en que vivimos y que la película ni siquiera pudo atisbar: internet.

Si Marty McFly pudiera subir nuevamente al DeLorean y viera este 2015, de seguro se impresionaría al ver cómo dependemos de los teléfonos celulares, cómo podemos saber de manera instantánea qué está pasando al otro lado del mundo y cómo moda y tecnología van de la mano. Y los avances tecnológicos que seguiremos viendo durante el año confirman que, después de todo, este futuro, el real, no está nada mal. 

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Moda útil

El gran lanzamiento de este año es el reloj inteligente de Apple que llegará a las tiendas en abril. El Apple Watch promete revolucionar el mercado de relojes y smartbands no solo porque permitirá hacer y recibir llamadas o por los sensores que permitirán medir el ritmo cardiaco y la actividad física del usuario, lo realmente destacable de este producto es que fue pensado como un artículo de moda. Es la primera vez que una empresa tecnológica decide borrar la frontera que existía entre Silicon Valley y París o Milán. No por nada, en la presentación oficial de este reloj estuvo presente Franca Sozzani, la directora de Vogue Italia y Suzy Menkes de Vogue Londres, entre otras figuras del mundo fashion.

Pero la industria de la moda no se ha quedado atrás y está incorporando componentes tecnológicos en sus prendas. Tommy Hilfiger presentó su chaqueta con seis paneles solares en la espalda que permiten cargar el smartphone gracias a un puerto USB. La idea de que la ropa tiene que servir para algo más que cubrirnos y vernos bien va tomando fuerza. Ralph Lauren es otra de las marcas que decidió apostar por esta tendencia. Este año lanzará su camiseta Polo Tech Shirt, que incorpora una banda conductora de fibras bio-sensibles instaladas a la altura del pecho y cuya función es monitorear el ritmo cardíaco, la respiración, las calorías quemadas y los recorridos del usuario. Esta camiseta inteligente tendrá una aplicación que será compatible con dispositivos Android e iOS.

Y la joyería no se queda atrás. Swarovski acaba de presentar sus brazaletes que miden las actividades del usuario, la calidad del sueño y además viene con batería y mucho brillo, por supuesto.

Pero no sólo el vestuario y los accesorios están cambiando, la manera en que nos acercamos a ella también. La moda puede ser entretenida pero hay gente que odia probarse la ropa. Ese dolor de cabeza está llegando a su fin porque Toshiba presentó el Virtual Fitting Room, el espejo inteligente que integra tecnología 3D  para detectar el contorno y ajuste de un objeto o una persona. Esto le permite reconocer la altura y dimensiones de un cuerpo para mostrar diferentes atuendos que sólo se ven en el espejo, superpuestos sobre el reflejo de la persona, de manera virtual.

El sistema, que puede ser controlado con la mano para cambiar los atuendos, hace que sea posible probarse toda clase de ropa en cuestión de minutos.

El espejo saldrá a la venta durante este año en Japón, algunos países de Europa y Estados Unidos y estará destinado principalmente a las tiendas de los centros comerciales. 

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Inspirados en Marty McFly 

De todos los lanzamientos previstos para este año, tal vez, el que más expectativas está provocando es el anunciado por la firma deportiva Nike: la compañía comunicó que está produciendo las míticas zapatillas autoajustables y sin cordones que Marty McFly usa cuando se encuentra en el futuro. Las zapatillas de edición limitada se llamarán “Nike Air Mag”. La fecha aún no se ha comunicado pero muchos fanáticos apuestan a que será el 21 de octubre. 

Y el azar quiso que Microsoft presentara justo este año sus gafas de realidad aumentada Hololens, las que permiten ver hologramas, interactuar con ellos y crear diseños 3D. Es imposible saber si Satya Nadella, CEO de Microsoft, y el equipo de desarrolladores de la compañía son fanáticos de Volver al futuro pero lo cierto es que el diseño de las Hololens es casi idéntico a las gafas que la familia McFly usaba para comunicarse en la casa y recibir llamadas por teléfono. 

Otra de las imágenes imborrables para los fanáticos de la película es la de Marty McFly arriba de un skateboard volador. Pues este invento ya es una realidad: lo desarrolla la startup Arx Pax y lo comercializará a partir del 21 de octubre bajo el nombre de Hendo Hover. La patineta voladora puede despegarse del suelo no más de un centímetro, por lo tanto quienes la compren no podrán imitar las piruetas de Marty McFly. El precio es otro factor a tener en cuenta: US$ 10 mil deberán desembolsar los que deseen volar a ras de piso.

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Contenido sin fronteras

Vivir en 2015, estar en el futuro, significa, entre otras cosas, poder acceder a más contenidos. Por ejemplo, este año habrá una profundización del mercado de series hechas exclusivamente para internet. Es Netflix el que lleva la batuta en esto. La compañía de video en streaming lanzará el 5 de marzo “Unbreakable Kimmy Schmidt”, una comedia producida por Tina Fey. El día 20 del mismo mes debutará el drama “Bloodline” y el 10 de abril liberará “Daredevil”, la primera de cinco series exclusivas de Netflix que están basadas en superhéroes de Marvel. En tanto, el 8 de mayo estará disponible “Grace & Frankie”, protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin.

Pero Netflix no estará solo en la producción de contenido online: Amazon anunció que está creando películas y series y que espera generar doce de ellas al año. Al mismo tiempo comunicó que fichó a Woody Allen para que escriba y dirija su propia serie para esta web. La forma en que consumimos cultura y entretención avanza a la velocidad de la luz, tanto que el mismo Woody Allen está sorprendido de su decisión. “No sé cómo me he metido aquí, no tengo idea y no sé por dónde empezar. Creo que Amazon se arrepentirá de esto”, dijo el cineasta en el comunicado de prensa que dio cuenta del acuerdo.

Todo este despliegue en el negocio de las series y películas no significa que Amazon descuidará una de sus más importantes áreas de negocios: la venta de libros. De hecho, una de las apuestas fuertes de la compañía este año es masificar su nuevo servicio Amazon Kindle Textbook Creator, que permite que cualquier persona pueda crear su propio libro de texto digital a partir de un archivo PDF, y no solo eso, también puede ponerlo en venta.

Kindle Textbook convierte los textos de PDF a ePub, y permite venderlos directamente en la Amazon Kindle Store. La compañía se queda con el 30% de cada venta de los libros vendidos que tengan un valor de entre 2,99 hasta 9,99 dólares, para los que cuesten menos de 3 o más de 10 dólares, Amazon se quedará con nada menos que el 65% de la venta.

La música tampoco estará ajena a la avanzada tecnológica este año. Apple está trabajando en un nuevo servicio de música en streaming que combinará los catálogos de iTunes y Beats Music. Esto permitirá que los usuarios puedan comprar canciones o solo escucharlas si así lo quieren. La plataforma también ofrecerá la posibilidad de almacenar pistas para reproducirlas en modo offline, lo que supone una competencia directa para Spotify. ¿Qué podemos ganar los usuarios con todo esto? Se espera que el valor de las suscripciones a estos servicios baje. La competencia es mucha y las compañías tecnológicas están alertas a la competencia, porque si hay algo que Volver al Futuro no pudo predecir es que los humanos del futuro seríamos adictos a la información de todo tipo: de nuestro propio cuerpo y su comportamiento, de entretención o de cultura. La vida está transcurriendo, sin que nos demos cuenta, en forma de bit. El futuro llegó pero todo está pasando tan rápido que lo que hoy podría impresionar a Marty McFly, mañana ya será cosa del pasado.