Acaba de terminar la Semana de la Moda de Copenhague y una vez más he confirmado que el estilo escandinavo ha seguido la experiencia de los antiguos vikingos: ha decidido a llegar a todos los rincones del mundo y conquistarlos –esta vez– con calidad, elegancia y funcionalidad a la hora de vestir.

En Dinamarca a veces llamo la atención. No porque sea especial ni despampanante sino porque visto con color. Siempre me ha encantado el rojo, el naranja, el verde y el amarillo. La paleta de colores no es un problema para mí… y creo que todo se puede combinar con negro. Negro. La palabra mágica y una de las claves fundamentales del estilo escandinavo que he terminado por adoptar, con un toque personal.

La primera vez que llegas a Copenhague y sales del aeropuerto te preguntas si es posible que a todo un país le guste vestir de negro. Luego te das cuenta que tu juicio fue drástico y que también existen el azul marino y el gris, en todas sus tonalidades. Pero seamos claros, en la base de todo está el negro, el básico que se puede combinar con todos los colores, aunque los daneses sean fieles al negro con negro.

Ciertamente Copenhague no está todavía en la liga de París, Londres o Milán, pero sin duda se ha ganado su estrella en el mapa de la moda europea y, con un trabajo bien planificado, en el mapa de la moda mundial. ¿Pero cómo es que han podido salir a conquistar? Tal como los antiguos vikingos su estrategia ha sido planificada y coordinada.

Con el tiempo y conociendo marcas de las que nunca antes había oído al sur del mundo, me fui dando cuenta de que la moda danesa es esencialmente funcional y estética, fácil de llevar, minimalista… y elegante. Tradicionalmente se ha caracterizado por la buena calidad de sus materiales y de su elaboración. Las danesas no tienen armarios y armarios de ropa, sólo tienen ropa suficiente pero de calidad; del tipo clásico, del que se puede usar, al menos, por un par de generaciones y usualmente en colores neutros y naturales, que le dan el último toque de eternidad. El estilo que ves no solo en las pasarelas de la semana de la moda sino en las pasarelas del día a día, es un estilo natural, que parecer conseguido casi sin esfuerzo y siempre con un toque casi artístico.

El estilo entusiasma porque es sencillo sin tener una gota de aburrido; es funcional, fácil de llevar y no menos importante, perfecto para este clima danés y para un estilo de vida que incluye el desplazamiento en bicicleta por toda la ciudad. Los cortes y líneas son amplios y aplicables a modelos femeninos y masculinos. ¡Democráticos e igualitarios hasta para diseñar…pero rezumando sofisticación y estilo!

Presentando las tendencias del próximo año estaban los nombres conocidos como Asger Juel LarsenHenrik VibskovBruunsBazaarBy Malene Birger y  Lala Berlin, entre otros. Pero este año también conocí de cerca una de las marcas que se ha aventurado por el mundo. Dea Kudibal comenzó con pañoletas y chales, estampados femeninos y colores vivos en materiales como la seda stretch y la cachemira de primera calidad. Le siguieron blusas, vestidos, faldas, bolsos, carteras y hasta zapatos. Esta diseñadora en solo 10 años se ha arriesgado con colores, se ha arriesgado con estampados y tras comenzar en un tradicional sótano del centro de Copenhague, está ahora no sólo en toda Europa, sino que ha navegado también hasta llegar a conquistar China, Estados Unidos… ¡y Chile!

La colección para la próxima temporada primavera verano está inspirada en los viajes de antiguos exploradores como Marco Poloe Ibn Batutta y logra fusionar el paso por África, Medio Oriente y Asia. Colores como el rosa, el azul imperial –un año más para alegría de este servidora- y el rojo se combinan con los colores tierra y el verde militar. El encaje y los bordados refrescan los diseños de la nueva temporada, que han sido modelados a través de viajes y exploraciones. Un viaje personal que ahora se puede también compartir en Chile… con un estilo nórdico que se atreve a conquistar.

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