Imposible no fijarse en él. Earvin Johnson III (23), más conocido como E.J., es un auténtico popurrí de excentricidad. A pesar de haber heredado los dos metros de altura de su padre, la ex leyenda de los Lakers Magic Johnson, E.J. podría nacer de nuevo antes de pensar en jugar una final de básquetbol. Lo suyo no es ser “hijo de”, sino vivir la vida de celebrity al estilo Kardashian.

Su look está inspirado en nada menos que su ídola, Beyoncé. Con rostro maquillado sutilmente para resaltar sus ojos y cejas, infaltables anteojos estilo retro nerd, piel de boa en el cuello, vestido de seda con transparencias, tacones aguja y hasta una Birkin de cada color, E.J. recorre las avenidas de Rodeo Drive como una de las estrellas del reality Rich Kids of Beverly Hills del canal E! entertainment.

Pero su imagen es algo que ha dado que hablar desde temprana edad. En su adolescencia posaba como un profesional con delicados pero inconfundibles accesorios de alguna colección femenina de Chanel o Yves Saint Laurent junto a sus dos hermanos –Elisa y Andre Johnson– en las alfombras rojas de los partidos de la NBA. Toda la atención se dirigía a él y sólo bastaron un par de años para que se acabaran las especulaciones en torno a su estilo. “Hollywood necesita de una voz gay… y yo puedo serla”, aseguró en el programa de YouTube Gwissues después de que el medio estadounidense TMZ diera a conocer un video suyo caminando de la mano junto a un hombre por Sunset Boulevard en Los Ángeles, California.

Aunque desde el comienzo contó con el apoyo de su familia, reconoce públicamente que fueron días difíciles. “No pensé que me haría famoso tan radicalmente, pero bueno, siempre quise llegar a Hollywood”, dice con un leve tono de broma después de ver las imágenes filtradas. Por su parte, Magic Johnson, quien también se enfrentó al juicio público tras declarar que era VIH positivo durante los noventa, declaró a CNN que la comunidad afroamericana “debería ser más abierta con los homosexuales”.

Sin embargo, el gossip ha cesado en la vida de estrella de E.J. Por estos días camina más feliz que nunca: ya no carga con los casi cien kilos extra con los que saltó a la fama hollywoodense gracias a un bypass gástrico al que se sometió hace un año. “Hoy soy la mejor versión de mí mismo”, le confesó a Wendy Williams en su show de televisión mientras le mostraba sus must-have de la temporada 2016. Fiestas en yate por el Mediterráneo, vacaciones en los Hamptons y hasta sesiones de Pilates y yoga son el panorama de su Instagram seguido por medio millón de usuarios, revelador de un humor negro y pícaro y que se une a la cruzada detox de las celebridades.

Pero E.J. es más que un fashionista con una vida de lujos y gustos notoriamente envidiables. Además de pasear de desfile en desfile como corresponsal de E! para el New York Fashion Week, ocupa gran parte de su tiempo estudiando para graduarse en Diseño y Dirección de eventos en NYU. Como nueva figura it de las redes sociales que dicta tendencia con look híbrido, figura televisiva y desde fin de año, con un pomposo cartón bajo la manga, habrá que estar atentos a sus próximos movimientos, que de seguro serán en la órbita de los más cool de Hollywood.