“La patria es la lengua…”, con esa cálida y profunda frase cerró el brindis de bienvenida el diseñador Adolfo Domínguez durante el almuerzo realizado en la residencia de la Embajada de España junto a Puig y revista CARAS y al que asistieron invitados ligados al arte y a la cultura. Precisos y reflexivos son los comentarios de este artista, amante de la literatura —de joven fue bibliotecario—, quien estudió cine y arte en París pero que se ha transformado en las últimas décadas en el embajador del buen gusto y del diseño español en los cinco continentes.

“Quiero destacar al hombre que convenció a toda España y al resto del mundo  en los ’80 que ‘la arruga es bella…’ ¡eso es admirable!, y claro ahí estuvimos todos usando y descubriendo el lino y felices con nuestros pantalones arrugados…”, comenta entusiasmado el embajador Carlos Robles Fraga al darle la bienvenida en el espectacular salón comedor de la residencia. “Redescubriendo el lino”, precisa el diseñador con una humilde sonrisa, quien en ese entonces, incluso, llegó a vestir a los protagonistas de la serie “Miami Vice”, con esos inconfundibles trajes livianos con camiseta.

Adolfo lo explica así: “Quise que mi ropa  fuese como una segunda piel. En cada rostro está escrita la historia más secreta de cada ser humano”. “Lo mejor —agrega doña Begoña Bilbao, señora del embajador— es que esta frase la extrapolamos a todo lo que nos convenía…”, y las risas inundaron el salón.

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Adolfo Domínguez vino a Chile sólo por tres días a inaugurar su segunda tienda en el mall Casa Costanera y a presentar su perfume Agua de Bambú junto a su hija Adriana, quien está a cargo de esa área y que si bien es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por Icade y maneja con fluidez cuatro idiomas: castellano, inglés, francés y alemán, transmite la misma sencillez y calidez que su padre.

“En el mundo del perfume, antes que el aroma y el frasco, viene la historia que vas a contar. Este nuevo producto transmite mucha sensualidad”, dice Adriana.

Domínguez fue, a fines de los ’90, el primer diseñador  español en comercializar una gama completa de perfumes con su nombre, los que nacieron de la mano de la familia Puig, quienes hoy los representan en Chile, dirigidos por Francis Carpentier.

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En los jardines de la embajada en pleno barrio El Golf pudimos ver a Adriana jugar con León, su primer hijo de sólo 8 meses y conversar animadamente con todos los invitados mientras el orgulloso embajador Carlos Robles  llevaba al diseñador a conocer la huerta de la residencia donde cosechan ajos, tomates y albahaca, entre otros productos. “Mi padre es vegetariano hace años y en España ya es una tendencia tener huertos en la casa o comprar productos orgánicos para evitar los pesticidas. Yo lo hago siempre”, comenta Adriana.

Los comienzos de Adolfo Domínguez se remontan a 1973 a un pequeño taller de sastrería, oficio que conoció de su padre y que gracias a su talento y sensibilidad expandió en sólo dos décadas. Expertas en el rubro, Tere Concha y Pola Thomson, le destacan sus cortes depurados y su capacidad de innovar sin renunciar a la factura artesanal. “Tengo alma de artista y el oficio de costurero tiene un alto componente artesanal. Me encanta trabajar con las manos. Permaneceré fiel en el anhelo permanente de ese soplo, la poesía”.

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Gran conversador y apasionado por los libros. Los relojes se detuvieron junto a Carla Guelfenbein cuando empezamos a hablar de literatura. “La lectura me tiene que transportar a un mundo diferente, debe emocionarme, tengo que sentirla… lo racional  no va conmigo”, decía Adolfo mientras Carla agregaba: “Te voy a regalar mi última obra “Contigo a la Distancia” ganadora del premio “Alfaguara” 2015 , ojalá te guste y me hagas llegar tus comentarios, me interesa muchísimo tu opinión”. ‘¿Y la literatura latinoamericana?’, le pregunto. “Ahhh, es la que más me ha seducido, descubrí hace poco las columnas de la argentina Leyla Guerrero y he mandado a comprar sus libros que me encantaron. Eso sí que mis clásicos imperdibles que releo constantemente son Borges y El Quijote de Cervantes. Magistrales”.

Y si para los artistas la capacidad de crear es infinita, Adolfo Domínguez la ha superado con creces… por algo nos adelantó que ya tiene lista una novela escrita de su pluma y letra …la que ya está en manos de una editorial para ser publicada en los próximos meses. ¡Talento infinito!