Su historia es la misma que han tenido otros grandes del modelaje internacional. Le ocurrió a Kate Moss, a Esther Cañadas, a David Gandy… Cuando aún eran unos adolescentes, sin proponérselo y sin conocer el mundo de la moda, un hombre se acercó con la pregunta que les cambiaría su vida para siempre: ¿Quieres ser modelo?

Yoshiaki Hayashi Jarpa (25), recuerda ese momento todos los días de su vida. No sólo porque a partir de eso hubo un antes y un después, sino porque, además, era su primer día en Tokio. Llegó a esa ciudad para comenzar la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad de Keio y, mientras caminaba aún con sus maletas en las manos, recibió la mágica oferta. Dijo que sí.

Wp-HM-450-2

En Santiago o Tokio su aspecto físico llama inmediatamente la atención. Su rostro anguloso, su estatura de casi un metro noventa y sus poco más de sesenta kilos de peso lo convierten en una percha imponente en cualquier parte del mundo. Tiene claro que, en un ambiente como el del modelaje, donde lo exótico es la clave para el éxito, su procedencia no deja a nadie indiferente. “Ser chileno y japonés atrae porque no es frecuente. Algunos ponen cara de ‘qué combinación más rara’ o ‘dónde queda ese país’”, comenta entre risas.

Hoy, a siete años de su primer desfile, le dedica al modelaje el ciento por ciento de su tiempo y energías. Apenas terminó su carrera se radicó en París, en el taquillero sector de Montmartre, para trasladarse rápido a las diferentes ciudades que lo requerían en sus pasarelas. “Viajar me ha ayudado para soltarme con los idiomas. Me he tomado de forma muy positiva esta decisión de dedicarme al modelaje y mi familia también me ha entendido”, asegura convencido.

Wp-HM-450-5

A pesar de la glamorosa vida en aviones y la ropa de diseñador que a menudo le regalan, Yoshiaki trata de viajar una vez al año a Chile. Especialmente, en época de fiestas. Aquí vive su madre, toda su familia materna y sus amigos del Colegio Japonés. Por su trabajo, cada vez es más difícil venir. Las últimas semanas de diciembre comienzan los casting para los más importantes desfiles de las semanas de la moda. Por cada uno de ellos, Yoshiaki cobra entre US$ 4.000 y US$ 5.000.

El modelaje no le quita el sueño. A pesar de haber comenzado a los 18 años una prominente carrera con muchas posibilidades en el extranjero, no abandonó Tokio antes de terminar sus estudios. Esa fue la única exigencia que le hizo su padre cuando supo, de casualidad mirando una revista, que su hijo menor era modelo. Cumplió su promesa y con honores. Se las ingeniaba para estudiar en las largas esperas antes de que comenzara un desfile o camino a los casting.

Wp-esquire-450

Este año tomó la decisión de trasladarse a Nueva York para comenzar un Máster. Su objetivo es trabajar en política exterior en las Naciones Unidas, porque el tema lo apasiona: “Tendré presente hacer de Chile un mejor país. Nunca va a desaparecer mi origen y siempre va a ser mi prioridad”, asegura.

La última visita que hizo a nuestro país fue inolvidable para Yoshiaki. Coincidió con la segunda vuelta presidencial. Ese día, por curiosidad, escribió su número de cédula de identidad en el sitio web del Servel. Había votado antes en Japón, pero nunca aquí. “Las elecciones se deciden voto a voto, por eso no dudé en ir. Dar mi opinión es lo mínimo y máximo que puedo entregar. Me sentí un chileno más”, comenta orgulloso.

Wp-HM-450-4

Es fanático del fútbol. Le gusta verlo y también armar una pichanga con sus amigos. Se reconoce hincha acérrimo de Colo-Colo y también de la selección chilena. En 2008, en el partido amistoso entre Chile y Japón, llegó al estadio de Tokio vestido con la camiseta roja y una bandera.

Todos los japoneses se acercaban para tomarse fotos con el hincha chileno. “Estoy orgulloso de que varios jugadores chilenos estén triunfando en Europa”, asegura con entusiasmo y lamenta no poder viajar a Brasil para el Mundial, ya que tiene comprometidos varios desfiles.

Wp-HY-450-6

Reconoce que el repentino interés por su trabajo lo ha tomado por sorpresa. En esta última visita fueron muchos los medios radiales, escritos y televisivos que se interesaron por conocer su historia. Para él es importante mostrarse para “borrar los prejuicios que existen en Chile respecto de los hombres que se dedican a la moda”. Es por eso que ha invitado a su familia, amigos y pololas a verlo desfilar. “En todos los trabajos para triunfar hay que ser profesional”, dice. Por lo visto, él no ha sido la excepción.