El ámbito de la moda en Sudamérica tiene en el encuentro anual Inexmoda (Instituto para la Exportación y la Moda), de Colombia, una de sus principales instancias de negocio. Es cierto que Buenos Aires y Sao Paulo promocionan hace años sus respectivos y exitosos Fashion Weeks, pero este evento convoca más concurrencia, y no sólo para la muestra de ropa sino también para el cierre de operaciones. El éxito está en la logística de hacer en tres días un intensivo de moda y negocio donde no sólo hay una pasarela con modelos sino lo mejor de Colombia en diseñadores, marcas, insumos, textiles y servicios.

Las cifras ilustran la importancia del mercado. El área dejó hace rato de ser un ámbito puramente frívolo (o farandulero), y se ha convertido en una instancia de identidad y glamour que permite exportar una determinada imagen-país y, además, atraer divisas a las arcas financieras locales.

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Hace algunas semanas el centro de eventos Plaza Mayor de Medellín acogió stands, carpas y desfiles que le dieron la bienvenida a más de sesenta y cinco mil visitantes; entre ellos, 1.700 compradores internacionales, con una expectativa de negocios por 250 millones de dólares.

A diferencia de otros años el encuentro estuvo esta vez dividido en tres sectores: Colombia Moda, Textiles2 y Moda para el mundo. Cada una de estas tres ferias tuvo su propio tema. Colombia Moda fue la más vanguardista, aquí se mezclaron reconocidos talentos colombianos con diseñadores emergentes. Cada uno de ellos montó su stand con las últimas colecciones. Textiles2, en cambio, fue la instancia para interactuar con las empresas de insumos y telas, provenientes de todo el país; ahí se generan un gran número de los negocios, siendo usual que empresas extranjeras contraten prestaciones de servicios locales. Y por último, Moda para el mundo, la feria más popular, recién integrada esta última edición. Ahí mandaron los productos más emblemáticos a la hora de hablar de moda en este país: el jeans ‘levanta cola’, la lencería y los trajes de baño. Con mujeres reales sin pudor de mostrar con desplante sus siliconas (tanto en bustos como en colas) en lugar de maniquíes, este espacio atrajo la atención del público en general… y de los compradores masculinos en particular.

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Aunque Colombia no es un país que exporta modelos para pasarelas internacionales, sabe cómo atraer a nombres top de la industria para destacar determinados encuentros. La edición de este año tuvo como invitada a Alessandra Ambrosio, la reconocida modelo brasileña fichada como “ángel” de Victoria’s Secret, entre otros contratos millonarios. La maniquí desfiló en exclusiva para la marca Arkitek (perteneciente a la cadena de supermercado Exito), y arribó a Medellín en medio de un esperable asedio periodístico y una lluvia de flashes a su paso.

De los veintisiete desfiles presentados —entre los de marcas, diseñadores y jóvenes talentos— hubo tres que marcaron la diferencia. El primero fue el de Isabel Henao, uno de los talentos más destacados de la actual moda colombiana (y cercana a nosotros pues años atrás vivió en Chile y vendió su ropa en la tienda Porquetevistes).

El cierre del evento estuvo a cargo de la diseñadora Silvia Tcherassi, quien luego de ocho años de ausencia volvió a presentarse en las pasarelas de su país. Tuvo la misión de culminar esta edición presentando lo que mejor sabe hacer: diseños nocturnos, elegantes, con delicados encajes y lentejuelas muy característicos de su estilo.

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Pero sin lugar a dudas quien más expectativas generó fue Hadar Ackermann, diseñador franco-colombiano que hoy triunfa en Europa. Su trabajo abrió los desfiles, presentando la colección otoño-invierno 2013. La importancia de Ackermann hoy en la moda se debe no sólo a su innegable talento, sino a que hasta el mismísimo Karl Lagerfeld lleva mucho tiempo siguiendo su trabajo. El legendario alemán ha dicho en público: “Fíjense en ese diseñador”, lo cual, incluso, ha hecho pensar en Ackermann como su posible sucesor en la Casa Chanel.

Lo que quedó claro en Inexmoda es que más allá de los negocios y el ingreso a nuevos mercados, hay algo que Colombia no quiere perder nunca: su identidad. No pretenden ser europeos ni americanizarse: su único objetivo es vender moda, siendo cada vez más colombianos.