Mucho antes de que Kendall Jenner y Gigi Hadid inundaran las redes sociales y transformaran las pasarelas en una competencia de seguidores, el jet-set del modelaje ya tenía una reina. La misma de los comerciales de Pepsi. La misma que posó desnuda en la portada de una icónica Playboy de 1998… y la misma del seductor lunar sobre el labio. Es tanto su talento, que Cindy Crawford se ha transformado en una leyenda viva.

Por eso, cuando la norteamericana anunció su retiro de las pasarelas —después de estar durante 30 años en la cima— la prensa se revolucionó. “Estoy segura de que seré fotografiada por diez años más, pero no como modelo. He trabajado con fotógrafos increíbles. ¿Qué más tengo que hacer? No quiero seguir reinventándome”, aseguró para la revista Rhapsody cuando faltaban días para que cumpliera 50. Su cumpleaños fue la instancia deal para cambiar el rumbo de su vida y dedicarse por completo a sus empresas, coronando una carrera que se inició cuando sólo tenía 17. De eso habla en Becoming, libro autobiográfico en donde reflexiona sobre sus miedos. En esas páginas, Cindy traza su trayectoria desde que comenzó a trabajar en el rubro, hasta que su carrera despegó directo hacia las estrellas. Nacida en el seno de una familia de clase media en una localidad de Illinois, jamás se imaginó que terminaría con una fortuna de 100 millones de dólares y que protagonizaría más de 400 portadas de las revistas de moda más icónicas.

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Una ajetreada carrera que tuvo que complementar con su vida sentimental. Mientras los flashes la deslumbraban, Cindy atravesaba los momentos más difíciles de su vida. Episodios que también son relatados en Becoming, como el fracaso de su primer matrimonio con al actor de Pretty Woman (1990), Richard Gere.

Compartieron sus vidas por cuatro años, transformándose en una de las parejas más envidiadas de Hollywood. Y, aunque sus sonrisas sólo demostraban felicidad, no todo era color de rosa. Cindy tenía 25 años, Richard superaba los 40. Brecha generacional que no pasó inadvertida. “Los veinte, para las mujeres, son la época en que comenzamos a conectarnos con nuestro ser, a sentir nuestro propio poder y a unirnos con nuestra fuerza interior”, dijo Crawford en una entrevista para Oprah Winfrey. Autodescubrimiento que no se complementó con el carácter frío del actor.

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“Después de un día de trabajo, Richard me propuso matrimonio y volamos hasta Las Vegas para una boda rápida con unos cuantos amigos. Nunca me sentí realmente casada. Fue surrealista”, evoca en su autobiografía. Con Rande Gerber las cosas fueron diferentes. Junto al empresario, Crawford encontró la estabilidad emocional que su primer matrimonio jamás le entregó. Se casaron en Bahamas en una ceremonia tranquila en 1998. Al poco tiempo, su primer hijo Presley (16) llegaba a completar sus vidas. Dos años después, Kaia (14) coronaba la familia.

Con un sorprendente parecido físico a Cindy —y tres años antes que ella— la joven ya ha dado sus primeros pasos en el modelaje. Hoy, ha sido seleccionada por la marca Chrome Hearts para promocionar la línea primavera-verano 2016 de la firma, una belleza que vendrían a ser el relevo generacional de Cindy. Pero, pese a que la modelo ya parece tener su joven sustituta, los fanáticos siguen intranquilos por su retiro. Tanto así, que Crawfod tuvo que matizar sus dichos en las redes sociales. “Es verdad que deseo alejarme del modelaje para concentrarme en mis negocios, pero no me atrevo a hacer una declaración final. Me ha encantado ser parte de la industria de la moda, pero ¡nunca digas nunca!”, aseguró la estrella, abriendo nuevas esperanzas y tranquilizando a sus seguidores. Es que cuando una estrella brilla con luz propia ni siquiera los años apagan su destello.