La sola mención de su apellido invoca moda y sofisticación y su legado no solo ha traspasado varias generaciones de diseñadores, sino que a la industria fashion en sí misma. Pionero durante los grises y austeros tiempos de post-guerra, cuando la fastuosidad de sus faldones y grandiosidad de sus lineas rompió las reglas de una Europa temerosa aun de la ostentación. Algunos sectores del ambiente de la moda vieron con recelo estos cambios radicales propuestos por la nueva casa francesa, mientras la prensa especializada y las celebridades convirtieron a Christian Dior en su creador favorito.

Su reinado a la cabeza de la casa de moda que lleva su nombre duró solo una década, pues la muerte lo sorprendió a los 52 años, un 29 de octubre de 1957 cuando pasaba unas vacaciones en un spa en el norte de Italia. Las vitrinas de la Maison Dior por esos días se adornaron de negro, cerros de flores llevadas en duelo por sus admiradores y clientes cubrieron la entrada de la tienda en la parisina Rue Montagne y una senda de tributos florales en honor al diseñador conducían hasta el Arco de Triunfo. La leyenda solo comenzaba.

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Inaugurada por el mismo diseñador en 1947, la casa Dior abrió sus puertas con la colección que él bautizó como Corolle y que fue exhibida ante una refinada clientela ávida de propuestas nuevas que se rindió a sus pies. Corolle fue rebautizada esa misma noche por la editora en jefe de la Harper’s Bazaar americana como “nuevo look” y su protagonista era el vestido “Bar” que realzaba notoriamente la cintura y terminaba en un amplio faldón que llegaba casi a los pies. Atrás quedaban las siluetas prácticas requeridas en tiempos de guerra y ocupación, y las líneas rectas en búsqueda de igualdad de género de Coco Chanel. Para Dior había llegado el momento de un cambio. A pesar de las protestas de sectores que veían en las curvas de los nuevos modelos un retroceso en el proceso hacia la liberación femenina, los diseños del nuevo maestro se convirtieron poco después en símbolo de emancipación. La mujer ahora podía exhibir la figura sin necesidad de corset y por elección propia.

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VANGUARDIA INTACTA

Setenta y un años más tarde, en pleno 2018, la marca no ha perdido su carácter vanguardista y su vigencia sigue intacta. La importancia de Dior para el mundo de la moda quedó plasmada en una deslumbrante exhibición en París el 2017. “Couturier du Reve” (“Costurero de Sueños”) se llamó, y cuando se creía imposible una exhibición de mayor envergadura para homenajear al creador galo, el museo londinense de arte y diseño, Victoria & Albert, anunció, para febrero del 2019, la apertura de una muestra aún más exhaustiva que llevará el mismo nombre esta vez en inglés: “Designer of Dreams”. Su curadora, Oriole Cullen, ha hecho una recreación de la ya mencionada retrospectiva realizada en la capital francesa agregando un cincuenta por ciento de contenido original relacionado con el estrecho vínculo del diseñador con el Reino Unido. Esta relación de Dior con Gran Bretaña nació de un amor a primera vista que duró hasta el día de su muerte. “Es una parte de su historia que no ha sido aún contada”, dice Cullen a CARAS en Londres y revela que desde su primera visita “para perfeccionar el inglés, el joven Christian se fascinó con nuestro país. Lo británico se transformó desde entonces en gran inspiración para él”.

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La grandiosidad de las mansiones inglesas, sus casas de campo, sus jardines, la manera natural en que las mujeres aquí sabían llevar tanto el traje de tweed como vaporosos vestidos de gala hicieron de Dior un declarado anglófilo y jamás ocultó su admiración por la realeza de este país, para quienes realizaba desfiles privados a los que asistía incluso la Reina Isabel II. Aunque su royal favorita fue siempre la princesa Margarita, quien lo “descubrió” cuando visitó su boutique durante un viaje a París a los diecinueve años y quien más tarde le pidió que diseñara el vestido con que celebraría sus veintiún años. Un modelo de tul blanco de un solo hombro que fue inmortalizado en un retrato hecho por el fotógrafo real Cecil Beaton y que será una de las estrellas en la sección que registrará la conexión del modisto francés con Gran Bretaña y que se llamará “Dior in Britain”, siendo una de las once categorías en que se ha dividido la retrospectiva. Orielle Cullen cuenta que serán quinientos los objetos exhibidos. Accesorios, fotografías y objetos personales del diseñador se unirán a doscientos conjuntos de alta costura.

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“Cada prenda exhibida fue hecha a mano y es un modelo único”, relata la curadora. Ahí estarán las creaciones del joven Yves Saint Laurent, quien a los veintiún años y luego de trabajar durante dos temporadas para la casa Dior bajo el mando de Christian, fue nombrado director creativo tras la muerte del diseñador. Luego vinieron Marc Bohan, Gianfranco Ferré, John Galliano, Bill Gaytten, Raf Simmons y Maria Grazia Chiuri, quien dirige la casa hoy. Diseños de cada uno de ellos se presentarán en el Victoria & Albert, demostrando como sus diferentes enfoques interpretan los códigos originales de este francés que cambió para siempre las claves de la moda.