¡Perlas! Vueltas y vueltas de perlas de todos los tamaños. Perlas blancas, negras, combinadas con cristales, con cadenas de plata, con los súper vintage y súper modernos chokers, en las correas de los sombreros del tipo bowler hat, también en carteras y brazaletes. Sí, las perlas simplemente reinaron en la reciente versión de la semana de la moda en París, a la que pude darme el lujo de asistir como espectadora del desfile organizado por la Maison Chanel, una de mis casas de moda favoritas. Coco Chanel amaba las perlas con locura y ver a Gigi Hadid y Kendall Jenner, entre otras modelos, pasar ataviadas con esos collares que bien podían hacer de bufandas, era como ver desfilar la esencia misma de Gabrielle por la larga pasarela del Grand Palais parisino.

No faltaron tampoco las cruces bizantinas ni la camelia, símbolo de la casa y flor favorita de Mademoiselle. Se cuenta que el primer bouquet de flores que le regaló el gran amor de su vida, Edward “Boy” Capel, fue de camelias y desde ese día Coco llevó siempre una cubriendo su corazón.

La pasarela mostró sin duda lo más querido y tradicional de la maison, pero con el toque nuevo preciso para lanzar nuevas tendencias. Karl Lagerfeld es conocido por reinventar los conceptos más icónicos de la marca y darles un aire nuevo, y esta vez le dio un aire chic y hasta divertido también a sus accesorios incluyendo algunos de los emoticones más conocidos de las redes. Desde las pulseras y los brazaletes, los corazones, los lazos, la “V” de la victoria y las conocidas smilies aparecían brillantes y sonrientes, codeándose con motivos inspirados en Choupette, la mimada gata del Kaiser, que hace unos años ya había inspirado también un bolso de la maison.

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La tradicional cartera 2.55, probablemente una de las creaciones más icónicas de la firma francesa, también estuvo y mostró un rejuvenecimiento: Un poco más pequeña y sujeta al cinturón con un toque más casual, casi como un banano, sin perder una puntada de glamour. Y como una muestra más de que nada queda al azar en manos del Kaiser, el maquillaje también hacía referencia al bolso 2.55 ¿Es eso posible? Claramente sí para Tom Pechaux, que en un look tremendamente natural, de tez perfecta, luminosa y de labios rosa, le dio un protagonismo inesperado a la mirada, dándole un giro al clásico estilo de ojos ahumados, con un efecto acolchado o quilted en los párpados -como el bolso 2.55- con trazos café y gris oscuro. Sorprendente. Gafas semi trasparentes para cuidar la mirada o dar un toque de misterio fueron también parte de la propuesta para la próxima temporada. No se pierde detalle.

Y a propósito de bolsos y carteras, el modelo pequeño rígido y en tweed para el teléfono o una cámara de fotos pequeña, dejó muy entusiasmadas a varias invitadas, así como el modelo “Boy” en denim y el bolso con la forma de la tradicional chaqueta Chanel acolchada. Pero el que sacó suspiros de “¡lo quiero ya!” fue un simpático bolso en forma de carrete de hilo… todas lo quieren ahora.

Guantes en todas sus versiones, largos -con un brazalete sobre ellos-, mitones y sin dedos, como suele llevarlos el mismo Lagerfeld, en cuero y lana y con aplicaciones de tweed o denim también estaban para tomar nota. Así como los lazos para las blusas o los enormes cuellos y bufandas de lana,aliados absolutos para sortear el frío y el viento del invierno europeo.

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Los loafers, las botas y botines fueron una muestra más de que Chanel no tiene problemas en reinventarse. Olvidándose del tacón y abrazando la comodidad e inspirados en el mundo de la equitación, los botines y las botas se presentaron en una versión que parecía partida a la altura del tobillo y unidas ambas partes con cordones cruzados. Una versión femenina, muy chic y muy fácil de llevar.

Está claro que cada pasarela Chanel es una fiesta para los sentidos. La música, el movimiento, los colores, las texturas… los accesorios. Todo nos lleva a un universo de elegancia y femineidad que se reinventa temporada tras temporada, sin perder una gota de su esencia.