Es temprano. Leigh pide un expresso doble. Dice que es el tercero que ha tomado en lo que va de la mañana. Su asimétrica melena color negro azabache se pierde sobre su chaquetita Chanel de cuero, resaltando sus intensos ojos verdes. Lejos de asimilar los efectos de la cafeína, toma asiento tranquilamente, cruza las piernas, y con el primer sorbo se dispone a hacer lo que mejor sabe: dar cátedra, en pocas palabras, de lo que significa ser una de las it girls más connotadas de la industria de la moda.

A sus 29 años y junto al colectivo de música electrónica The Misshapes, ha conquistado de un mordisco la Gran Manzana y con eso ganó un asiento reservado de por vida en la primera fila de los desfiles de Zac Posen, Karl Lagerfeld, Viktor & Rolf y Jeremy Scott, entre otros. Espacio que comparte junto a Alexa Chung y Poppy Delevigne. El secreto del éxito: ponerse metas altas, ser ambiciosa y, junto a su grupo, haber trabajado para concretarlas. “No creo que ellos (los diseñadores) me hayan ayudado a ser más importante. Colaboré como Dj en sus desfiles y es un beneficio mutuo, todos ganamos”, dice.

The Misshapes vio en Nueva York un vacío en las fiestas para las nuevas generaciones: “Lo que estaba pasando en la ciudad era para gente mayor. Queríamos probar con nuevos estilos de hacer música, y acertamos”. Esto llamó la atención de celebridades que comenzaron a asistir a los eventos, y pidieron la participación del trío en shows de moda en todo el mundo.

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Leigh es rostro de grandes marcas, y en esta oportunidad vino a Chile (acompañada del bloguero de moda Bryan Boy) como imagen de las joyas españolas Aristocrazy. “Me gusta usarlas, me atrae la sutileza. Pienso que los brazaletes y anillos son esenciales tanto para outfits diarios como para ocasiones especiales, todo va en cómo las uses. La clave es la seguridad en ti misma. La idea no es que la joya haga a la persona, sino al revés”, dice mientras acomoda sus pulseras.

Su estilo dark/rockero/chic la distingue en los shows como una belleza diferente, inspirada en bandas y personajes que la han marcado como Siouxsie and the Bashees, Madonna o Marina Abramović.

Leigh Lezark es una mujer que prefiere mantenerse alejada de los asesores de moda y los personal shopper, ya que señala no hay nadie que conozca mejor su estilo que ella. Prefiere maquillarse a sí misma, usar su propia ropa en sesiones de fotos e incluso teñirse el pelo en casa. Estas actividades las comunica a través de las redes sociales como Instagram y Twitter, en cuentas que comparte con Geordon Nicol y Greg Krelenstein de The Misshapes. Más de 27 mil seguidores están al tanto de sus publicaciones. “Las redes sociales te dan una presencia importante a nivel de masas. Todo el mundo se entera dónde nos encontramos —ya sea París, Tokio, Nueva York o Chile— y qué estamos haciendo. Pienso que el aumento de nuestra popularidad se dio gracias a eso”.

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Ese reconocimiento la ha posicionado como un ícono hipster de la moda para muchos aficionados de la industria. Y es que no teme usar estampados o texturas atípicas, pero generalmente prefiere vestirse de blanco y negro. Cada tanto se arriesga y vuelve a sus orígenes con el rubio, aunque prefiere teñirse oscuro. Le acomoda y le gusta más. Y, claro, se siente halagada de que la consideren un modelo a seguir, “está bien mientras sea un buen referente”, dice.

Si bien el concepto de glamour tiende a ser diferente en cada país que visita, Leigh no busca adaptarse a ellos sino que sea su estilo original el que calza según la ocasión. Eso sólo puede ser producto de la experiencia de esta it girl multifacética para marcar tendencia con la mezcla perfecta entre alta costura, estilo urbano y fiestas electrónicas del jet set neoyorquino. Una verdadera diva fashionista.