“Las oportunidades llegan una sola vez en la vida…”, dice resuelta la diseñadora Bárbara Briones mientras conversa relajada en un restorán del moderno sector Meatpacking en Nueva York.

Inquieta, perseverante, partió a los 20 años a Buenos Aires a estudiar Diseño de Vestuario en la Universidad de Palermo. En esa ciudad conoció a la francesa Sylvie Geronimie, quien ha diseñado zapatos para María Vázquez, Tramando y Fabian Zitta, entre otros. Ella le enseñó lo que sabía. “Me apasionó el oficio, lleno de tradición y tuve la suerte de conectarme con gente que sabía mucho y que fue muy generosa. Así, descubrí que hacer zapatos era lo mío”.
Decidida, partió a perfeccionarse en la zapatería del Teatro Colón y luego en la School of Cordwainers, de la London College of Fashion, la meca de la moda y de los diseñadores de zapatos como Jimmy Choo y Patrick Cox. “La verdad es que ahí sientes la competencia full, estás rodeada de mucha gente que está en la misma que tú. Y eso te incentiva”.

Bárbara aprovechó su tiempo en Europa. Durante los tres años que estuvo realizó su práctica en la reconocida tienda de carteras Mulberry. “Ahí tienes que estar preparada para todo y aprovechar las oportunidades, desde ordenar bodegas hasta hacer inventarios. En estos lugares te observan y potencian tus inquietudes y talentos”.
Fue en Londres donde empezó a hacer sus primeros diseños. “La educación de la vida es así, puro rigor, lo que no te mata te fortalece. En Buenos Aires aprendí lo que es el oficio, ya cuando vivía allá tenía que hacer bosquejos y darle forma a mis proyectos. Lo bueno de la escuela de Cordwainers es que uno debe hacer el proceso completo, desde desarrollar una idea hasta lograr el zapato terminado”.
Luego partió a Florencia a hacer otra práctica a Salvatore Ferragamo por seis meses. “Florencia y Londres me dieron una educación formal y claridad del mercado para poder llevar a la práctica un proyecto. Fue un mix de productos muy bueno. Ahí me enseñaron a aterrizarlo. Por ejemplo, las horas de fabricación de un zapato es proporcional a su precio y uno debe adecuar su producto al mercado, saber quien es tu usuario”.

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Con todo ese conocimiento llegó a Chile y partió vendiendo a sus amigas y a su círculo cercano hasta que en 2008 abrió la tienda La Joya & Barbara Briones junto a Luz Briceño. “Llegué a armar mi proyecto, mi sueño. No fue fácil encontrar gente para formar el taller y que supiera del rubro, los materiales, en fin todo lo que implica este oficio”.

Pero la búsqueda y tenacidad dieron frutos. Una diseñadora y diez artesanos zapateros trabajan hoy en su taller de la comuna de San Joaquín, en Santiago, cada uno a cargo de una etapa del proceso: moldeado, cortado, aparado, armado y envasado.
Desde el 2010 está radicada en Manhattan junto a su marido y su hijo. Hoy ese es su centro de operaciones, donde dibuja con lápiz sobre papel cada diseño, chequea la disponibilidad de materiales en las curtiembres chilenas y afuera y, de acuerdo a eso, realiza las primeras muestras. “A medida que las vamos desarrollando, la colección va tomando forma, luego armamos el lookbook para enviarlo a los compradores y así poder captar su atención”.

Su estilo es único, moderno. Los materiales que utiliza son originales y han tenido excelente recepción no sólo en Chile sino que en EEUU, donde valoran mucho el trabajo “artesanal”. Por eso en su última colección otoño-invierno utilizó crin de caballo, cueros y gamuzas que dieron origen a novedosas piezas que buscan rescatar la tradición ecuestre. Espuelas y estribos son otros de los elementos que inspiraron el desarrollo de estos nuevos modelos. Son verdaderas esculturas en movimiento.
“Las características de un buen zapato son la comodidad y un buen diseño. Con estilo. Y para eso hay que ser creativa, usar materiales diferentes, que sean originales, siempre tratando de darle un toque de identidad chilena”, reconoce.

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Soñadora pero muy metódica, Bárbara a esas alturas ya tenía en mente y estaba diseñando los modelos que lanzaría en primavera-verano 2014. Fiel a su estilo, optó esta vez por los motivos marinos. Linos y coloridas gamuzas en azulinos, turquesas y naranjos destacan en sus diseños, además de broches con forma de coral, anclas y estrellas de mar. Sin dejar de lado las bocas y ojos, clásicos de su colección. Bárbara no sólo es diseñadora sino también representante de su propia marca. Visita y participa en ferias internacionales de diseño para dar a conocer sus creaciones. “Creo que una buena herramienta es salir tú misma a vender tus diseños, a los compradores les gusta saber lo que hay detrás de un producto y de cada marca. Esto nos ha dado un mejor acceso al mercado internacional y hemos logrado poner nuestros productos en diferentes tiendas”.

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Los diseños de Bárbara Briones se pueden encontrar en Nueva York, en Albertine del West Village, en la tienda Assembly del East Village y en Condor Boutique en el Soho. Y lo más notable, ya entró en el gigantesco mercado del Medio Oriente y Asia. En Dubai y Líbano llegarán sus zapatos a la tienda Aishti y en Japón a Noube Optitud. “Voy lento pero seguro, no voy apurada por la vida. Hay que aprovechar las oportunidades y desarrollar nuevos y más proyectos”. Ahora acaba de actualizar su página web, con sección de ventas online y a futuro pretende seguir abriendo más mercados. “Hay que ser feliz con lo que haces, disfrutarlo, pero siempre trabajar duro”