La modelo sueca Elsa Hosk era una distinguida jugadora de baloncesto en su país, cuando su padre envió sus fotos a diferentes agencias de modelaje para probar suerte.

A partir de ahí su vida cambió radicalmente, dejó su carrera como deportista para subirse a las pasarelas de Nueva York y ser una de las maniquis más cotizas por diseñadores como Carolina Herrera, Oscar de la Renta, Christian Dior o Giambattista Valli. Pero su gran salto al estrellato fue en su debut, desfilando para Victoria’s Secret en 2011, llegando a ser durante dos años el rostro de Pink,
la línea juvenil de la marca. Ya en 2015 firmó con la compañía para formar parte del selecto grupo de ángeles, que son solo 15 del total de 60 modelos del desfile.

Este año, Hosk fue elegida para llevar el codiciado Fantasy Bra durante el Victoria’s Secret Fashion Show que regresó a Nueva York. La modelo al conocer la noticia ocupó sus redes sociales para agradecer la oportunidad: “No podría pedir más cosas para ser feliz y estar agradecida”. Es la pieza más especial de toda la colección. Su valor es de un millón de dólares y fue confeccionado con topacios y 2.100 diamantes de Swarovski. Para crearla, se necesitó de cuatros artesanos y más de 930 horas de trabajo.