“Amal, I ‘glove’ you!”. Así de intensas fueron las declaraciones de admiración hacia la flamante Sra. Clooney, tras su debut en la temporada de premios hollywoodense. Un paseo por la alfombra roja del Globo de Oro que estuvo a la altura de las expectativas: puso a hablar a todos.

En su aparición Amal Alamuddin (apellido de soltera que ya no utiliza) mostró su agudeza ante otro ‘jurado’: cambió las cortes internacionales por el temido panel compuesto por críticos de moda y  fans con Twitter. Y se transformó en la mujer de la noche con un golpe estratégico: usar sus propios guantes blancos para aparecer del brazo de su cano marido y opacar a ganadoras de Oscar y chicas sensuales en reveladores trajes. No jugó con las reglas de otros, en su estreno impuso las suyas.

Este llamativo complemento a su vestido Dior fue celebrado y odiado con pasión. En pocos minutos, los ojos bloquearon las millonarias joyas y diseños couture de esa noche. Monopolizó la conversación de estilo. Un jaque mate de la abogada libanesa.

Casi en una metáfora a los duelos de antaño, elegantemente desafió al resto lanzando el guante. Ninguna lo recogió.

No por nada la veterana periodista Barbara Walters la puso en el primer puesto de su lista y la nombró la Persona más fascinante de 2014. No es fácil descifrarla. Amal juega bien las cartas del misterio. Y siempre sale ganadora dentro y fuera de los tribunales.

Y tras la primera avalancha de críticas por su decisión en el Globo de Oro, vino un giro desde los medios especializados y blogs amantes de la moda. Hoy se ven titulares en que se asegura que los guantes largos están de regreso (con fotos de las chicas de Downton Abbey a Sarah Jessica Parker en la última fiesta del MET, además de iconos como Marilyn Monroe y Rita Hayworth). También aparecen tutoriales con el maquillaje Old Hollywood que usó la brillante mujer de Clooney. Y, en el plano de las reglas, la reposición de libros de etiqueta de los años ’50 y ’60 especializados en este accesorio.  

En años en que todo lo que está en escaparates y viste a celebridades lo manejan estilistas dictadores y promotores de casas de diseño, aparece Amal y su independencia. Lo justo para convertirla en icono y referente.