La tradicional front row no fue esta vez el lugar donde se sentaron los rostros más conocidos entre las musas del Kaiser. No. Tras verlas llegar en jeans y looks muy casuales, Julianne Moore, Kristen Stewart, Rita Ora, Vanessa Paradis y su hija adolescente, Lily-Rose Depp, aparecieron elegantemente vestidas de Chanel para sentarse en una de las mesas de blackjack, bajo la majestuosa cúpula de cristal del Grand Palais. También estaban Lara Stone –que llegó del brazo de Baptiste Giabiconi, sacando suspiros a rabiar como es costumbre–, Lily Collins y Violette d’Urso, la hija de una de las más queridas musas de Lagerfeld, Inés de la Fressange. Las apuestas estaban hechas y el show había comenzado.

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Los invitados seguían con la vista a las modelos que circulaban entre las 4 mesas de blackjack y ruleta mostrando los nuevos diseños de Lagerfeld. De pronto parecíamos estar siendo testigos de una escena de los locos años ’20 con chicas que llevaban el particular corte de pelo “garçonne”, zapatos y líneas que evocaban el pasado, pero con un toque muy de hoy. Ese tipo de dualidades que solo Lagerfeld puede conseguir con estilo.

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La mayor novedad, de la que todos hablaban, fue su nueva interpretación de una de las piezas icónicas de la maison: la chaqueta sastre. Esta vez fabricada con una técnica láser 3D, lo que permite hacerlas en una sola pieza y sin costuras, sino moldeadas. Así, el conocido traje sastre que en la próxima temporada seguirá llevándose chaquetas cortas o a la cadera, unas rectas, otras entalladas con hombreras marcadas y faldas tubo sobre la rodilla, tomó ahora una nueva dimensión. Vimos vestidos con cortes asimétricos o voluminosos plisados en la parte baja y corpiños ajustados, donde no faltaron las plumas, los bordados, las flores ni las perlas.

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Para terminar una de las chicas favoritas del diseñador alemán, Kendall Jenner –sí, la menor del clan Kardashian– fue una moderna novia de traje pantalón, chaqueta cruzada, un broche de camelia y un velo que caía a modo de cola desde los hombros. Igualmente romántica, pero con el toque chic de Chanel.