Nunca quiso que sus tres hijas crecieran bajo su sombra. Por eso desde pequeñas, el afamado diseñador Adolfo Domínguez, dueño del imperio de moda que lleva su nombre, lejos de retenerlas para que trabajaran en su prestigiosa firma, junto a su mujer Elena González (actual directora del Departamento de Diseño AD mujer) educaron a Adriana, Valeria y Tiziana para ser libres e independientes. “Eso sí, el valor del trabajo, esfuerzo y disciplina eran clave para llegar lejos”, les solía decir él.

Y como es un visionario, el empresario les promovía siempre la curiosidad por estudiar carreras del futuro, como telecomunicaciones, robótica o ingeniería industrial. Siguiendo los consejos de su padre, las tres llegaron lejos; además de ser todas cuatrilingües (castellano, inglés, alemán y francés), Adriana (40) es licenciada en Administración y Dirección de empresas e inició una carrera en el mundo de la interpretación, llegando a participar en diversas producciones en Estados Unidos. Valeria (35), por su parte, es ingeniera superior en robótica industrial, llegando a ser vicepresidenta y broker asociada de The Corcoran Group. La menor de las hermanas, Tiziana (31) se licenció en Bellas Artes en la Leeds College y más tarde en Economía en la Middelebury.

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A pesar del éxito profesional de estas hermanas, haber crecido entre costuras las marcó a fuego, al punto que con el tiempo las tres se incorporaron al imperio familiar: Adriana y Tiziana son directoras del área de perfumes y de U by Adolfo Domínguez respectivamente, mientras que Valeria —la última en unirse al proyecto— es directora del departamento de e-commerce y canales on line. Una decisión que tiene dueño de la compañía contento y orgulloso, ya que es de los que cree que las mujeres están mejor hechas para los tiempos que vienen, porque —según él— “son seres más adaptados, por lo que el futuro es de ellas”.

La incorporación de sus hijas, sin duda, no sólo ha hecho renovarse ‘tecnológicamente’ a Adolfo (quien impensadamente hoy escribe hasta en Ipad), también ha sido clave para la expansión de la compañía hacia nuevas líneas de productos, otros mercados como Latinoamérica, Asia y Oriente Medio y nuevos canales de distribución de la empresa, la cual abrió su primera tienda en 1976 en el pueblo español de Ourense, haciendo más tarde historia con su famoso eslogan “la arruga es bella”. Hoy cuenta con 695 puntos de venta en un total de 40 países, convirtiéndose AD en un referente internacional de la industria de la moda.