Ha sido toda su vida auténtica, espontánea, simpática, apasionada, de una firmeza increíble, pese a su apariencia tímida, frágil y de una belleza exuberante… Mamma Mía. Esta italiana si que tiene pasta. “Ella lei ha la pasta”. Sophia Loren que este año cumplirá 81 años (20 de septiembre) sigue teniendo la misma figura alta y elegante, las mismas famosas piernas y un rostro que sigue sin ceder ante el paso de los años: ojos vivos llenos de curiosidad, un carácter alegre y una gran voluntad de vivir.

 “Lo mejor que me pasó en la vida fue nacer sabia y pobre… y todo lo que ustedes ven se lo debo a los espaguetis”. Con esta franqueza, sencillez y picardía, la bella donna de genuina sonrisa, también reconoce en su biografía titulada Leri, oggi e domani (Ayer, hoy y mañana), que con el paso de los años el plato de pasta es cada vez más pequeño, come poco dulce, hace ejercicios y el ser optimista ante la vida, ha sido otro de sus secretos para estar así de bella.

Aunque enfatiza que cuando inició su carrera artística, su aspecto no encajaba a la perfección en los cánones de belleza. “Tiene la cara demasiado corta. La boca demasiado grande, la nariz demasiado larga…pero yo no quería una nariz respingona. Sabía que mi belleza era el resultado de un conjunto de singularidades reunidas en una sola cara, la mía. Ganaría o perdería, pero en cualquier caso en la versión original”.

Y en esa época, fue Carlo Ponti junto a Stefano Reda, director de Sogno, quienes detectaron esa diferencia que sería en el futuro la clave de su éxito. “Sogno, cambió mi apellido de Sofía Scicolone a Sofía Lazzaro argumentando que era tan guapa que mi belleza podía resucitar a un muerto”.

Ahora bien, a lo largo del libro desfilan los perfiles de los grandes protagonistas del siglo XX: de Vittorio de Sica a Giorgio Armani, pasando por su gran amigo Marcello Mastroianni, Audrey Hepburn, una carta de amor de Cary Grant, una entrevista inédita de Alberto Moravia y la eterna presencia de su marido, Carlo Ponti, quien le doblaba la edad.

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El texto  que conserva el mismo nombre de la película de Vittorio de Sica y que ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1965, también pasó a la historia cinematográfica por el chispeante striptease que Sofia le hizo a Marcello Mastroianni, quien la observa como un niño goloso y aúlla sentado en la cama expectante limpiando su frente con un pañuelito desechable.

“Me di cuenta después, que fue una de las escenas más divertidas que he rodado jamás. Y creo que todavía sigue funcionando, a pesar de que los tiempos y las costumbres han cambiado. También me hizo sonreír el comentario de Omar Sharif, al que conocía hace poco. ‘Sophia, ese striptease no fue una sorpresa para mí, en absoluto. ¡Te había soñado desnudándote tantas veces que me pareció volver a ver una escena conocida!’”

Al igual que una de sus películas, sus memorias comienzan cuando Miss Loren está terminando de amasar los últimos struffoli para la cena de Navidad y abre la caja de los recuerdos. Del baúl salen palabras, fotos y documentos inéditos —hay 64 páginas de fotografías y textos personales— que se estrenan por primera vez al lector. Todos sorprendentes y los querrás ver una y otra vez mientras avanzas y retrocedes sus páginas.

Asimismo, la reconocida actriz va relatando cientos de anécdotas, como por ejemplo la de un cablegrama que llega a las tres de la mañana de Santiago de Chile mientras está desvelada con su marido, esperando los resultados del Oscar por mejor actriz de reparto. “A finales de febrero de 1962, cuando fui nominada a un Oscar junto a Audrey Hepburn, Natalie Wood, Piper Laurie, Geraldine Page, por la película extranjera “Dos Mujeres” llegó a las tres de la madrugada un cablegrama de Santiago de Chile en el cual se informa que doña Loren había ganado el Golden Laurel como mejor actriz de 1961. ¿Presagio de victoria? ¡Victoria! porque a las 6:39 sonó el teléfono y es el mismísimo Cary Grant, quien le dice a Carlo: Sophia win! Sophia Win!, Sophia Win!!!”.

“Le arranqué el auricular de las manos:- It’s wonderful Sophia, it’s wonderful. You are always the best!” Dijo la cálida voz de Cary Grant desde el otro lado del océano. Le sonreí, me sonreí a mi misma, a nosotros, a la vida. En cuanto colgué empecé a saltar por el salón. Después me invadió de repente un cansancio infinito. No sabía qué pensar ni qué sentir. Noté un vacío en mi interior y fui corriendo a la cocina para comprobar que la salsa no se hubiese quemado”.

La octogenaria actriz también escribe acerca del mal rato que pasó con Marlon Brando, con quien filmó la cinta “La condesa de Hong Kong” dirigida por Charles Chaplin. “Un día, unos minutos antes de rodar las escenas más románticas de la película, de repente intentó meterme mano. Me volví con aplomo: No te atrevas a hacerlo nunca más. Nunca más le bufé a la cara como una gata acariciada a contrapelo”.

Sophia recapitula con mucha transparencia, sensibilidad y sentido del humor, detalles inéditos de su carrera. La felicidad y melancolía se entrelazan en este río de la memoria en cuyas aguas fluye aún su vida. El lector se dará cuenta de su perseverancia y la convicción por alcanzar un sueño, disfrutando e involucrando a su familia y amigos en cada uno de sus logros.

“Muchas de las personas que más quería ya no están con nosotros pero siguen hablando dentro de mí. Y he pensado que con mis memorias podía valer la pena poner las cosas en su sitio y contárselas al público directamente, sin filtros. Finalmente, soy yo en primera persona la que cuenta mi vida. Es la sabiduría que dan los años, dicen”.

Titulo: Ayer, hoy y mañana. Sophia. Mis memorias.
Editorial: Lumen.
Autor: Sophia Loren
Nº de páginas:
374.
Precio: $14.000

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