Desde tiempos ancestrales, la Luna ha significado mucho más que un astro que nos cautiva con su brillo en las noches. Ha sido objeto de supersticiones, incógnitas, inspiración y leyendas. Asimismo, ha sido fuente de investigación hasta el día de hoy, para la comunidad científica, de cómo las mareas varían según la fase lunar y también su incidencia en los procesos metabólicos de los organismos vivos y la conducta del ser humano.

Es por ello que el simbolismo de la luna es muy complejo y amplio. En general representa el poder femenino, la Diosa Madre, la reina del cielo y la protección, pero al mismo tiempo, también representa, el lado oscuro y el aspecto invisible de la naturaleza; el aspecto espiritual de la luz en la oscuridad; el conocimiento interior; lo irracional, intuitivo y subjetivo. Es el ojo de la noche, el que ve todo lo que sucede en una etapa del día considerada prohibida. Tiene un papel regulador en las estaciones, por lo que se convierte en la mediadora entre el cielo y la tierra. También se relaciona con la fantasía e imaginación, deseo, poderes mágicos y divinos y los misterios del alma.

Ahora bien, si queremos conectar con esas enseñanzas, que la naturaleza de la Luna puede aportarnos sobre nosotros mismos y sobre nuestra existencia, a través de un lenguaje comprensible, cercano y sanador, el libro Amadoras de la Luna. La raíz del poder de las mujeres de Edelwais Cortés, es el indicado. Ya que estamos, tal como señala Jaime Hales en el prólogo, frente a una obra “reflexiva, profunda, llena de respuestas y preguntas, bellamente escrita, que permitirá al lector indagar, saber y sobre todo aventurarse en esferas de pensamientos que normalmente no reclaman atención en medio de urgencias cotidianas”.

Es por ello que el “misterioso caminar de la Luna, al compás de sus fases, nos ha hecho reflexionar sobre la vida más allá de nosotros como seres humanos, que dicho sea de paso, recreamos de la misma manera en todos los eslabones de la existencia total. Es como repetir el proceso de lo más pequeño a lo más grande, todo nace, vive y muere, para volver a nacer”, enfatiza Edelwais Cortés, también autora de Atrapavida (2007).

¿Diría que Amadoras recopila toda la experiencia y pensamientos de su vida?

Este libro “Amadoras de la Luna”, recoge mucho de mis experiencias como Asistente Social, Terapeuta de vida Pasada y de la vida que me ha otorgado la capacidad de escuchar, en donde sea que fuera, a diversos seres y reconocer que sus experiencias han rozado significativamente mi mundo.

Es por ello que invito a las personas a leer mi libro, para acceder a una dimensión distinta, sobre la Luna y su tremenda influencia sobre los procesos terrenales y humanos. Además mis escritos son tremendamente experienciales, son vivencias profundas y acercamientos a una realidad no siempre reconocida en el mundo patriarcal. Esto no tiene nada que ver con “machismo” o “feminismo”, es un aporte a la conversación y el recuerdo que ambos polos viven en todo lo que existe, y en nosotros los humanos, lo percibimos en nuestra propia interioridad, ricamente adornado para recrear la senda de nuestras almas.

¿Y la Luna es el puente para referirse a estos aspectos?

Exactamente, mi interés por la Luna se relaciona con la experiencia personal y profesional que me ha llevado a reconocer todos esos aspectos de uno mismo; aquellos que permanecen en la consciencia, o conocimiento, y aquellos cuyos atisbos aparecen en los sueños, en los recuerdos fugaces, en las experiencias de deja vu, en los encuentros causales, en los procesos difíciles que nos llevan a la confusión, al bloqueo, donde ni la luz de la Luna puede orientarnos. Estamos un poco perdidos, necesitamos darnos tiempo para procesar lo vivido y volver a comenzar, aquí la espera tiene sentido, la paciencia, la introspección, a veces el dolor rasgante, esa sensación de muerte, como la Luna, que se nos muestra en el cielo y también en la naturaleza. Todo lo que nos ocurre requiere pausas y recapitulación. ¿Qué hacemos? Repetir y repetir hasta el cansancio? Hasta aprender y crecer hacia un nuevo estado de conciencia? El sufrimiento que trae consigo la omisión de una forma de vida cíclica, natural, silente y cambiante como la Luna, nos conduce al inmediatismo y a la esterilidad de lo no procesado, al dolor ligado a la gestación en el vientre, al nacimiento y a la primera infancia, a la falta de alegría, satisfacción y autoestima, a la enfermedad y la muerte.

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¿Existen las Amadoras de la Luna, este grupo de mujeres que se reúnen en las noches para hablar desde el alma?

Las “Amadoras de la Luna” son un grupo ficticio, una ficción, es el intercambio de la vivencia interior con la experiencia. Es una metáfora, una forma de comunicación que une lo de adentro y lo de afuera, aquello que entabla lazos entre lo femenino encarnado en la mujer, con sus ciclos, compases, ritmos biológicos tan concretos, las faces emocionales, el comienzo y el término de procesos que indican un principio y un final. La mujer que en sí misma y objetivamente nos muestra la gestación, embarazo y parto de un ser vivo, un humano, un semejante.

El título también hace referencia a la raíz del poder de las mujeres ¿Qué pasa con los hombres y los procesos de sanación?

Siento que tanto hombres como mujeres necesitamos sanar. Las mujeres en las distintas culturas, adaptándose a las circunstancias ambientales y sociales y los hombres tratando de ocultar sus emociones en pos de parecer fuertes. Pienso que hoy esas barreras infranqueables, que se relacionaban con algo categórico y absolutamente opuesto, han ido bajando las barreras y tanto hombres como mujeres, estamos enfrentando, cada uno, nuestras polaridades y diversidades. Nos hemos dado cuenta que la puerta de entrada a esta nueva encarnación nos hace trabajar con aquellos personajes primarios, padre y madre, que elegimos para realizar nuestras tareas básicas, esas formas personales y grupales de enfrentar el mundo que traspasan las barreras de estos grandes afectos. Juntos, y en cada uno de nuestros encuentros, vamos experimentando vivencias que representan la forma en que enfrentamos la vida.

¿Se logra sanar un alma rota?

La verdad, es que creo profundamente que somos responsables y capaces de sanar en esta vida las roturas del alma. Esta vida es un punto crucial, un presente que nos invita a traspasar las barreras que nos atascan, que nos haga consientes, para aceptar aquello, que no nos es dado. Atravesar ahora y valorar intensamente cada instante recordando que hoy es el momento……..y si esperamos que las cosas pasen a partir de mañana, estaremos obviando un tiempo valioso. Es mejor creer que no hay más tiempo y que si existen vidas futuras serán un regalo para acceder a nuevas vivencias y aprender otras lecciones.

Título: Amadoras de la Luna: La raíz del poder de las mujeres.
Autor: Edelwais Cortés.
Editorial: Casa Doce.
Nº de Páginas: 226 pág.

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