La noche viñamarina ocurre entre botellas de pisco, marihuana que no vuela y papelillos de cocaína. Laguna 
(Alfaguara), la última novela de Alvaro Bisama, transcurre en una de esas noches a partir de un personaje que se ve pasivamente involucrado en un trueque de armas paraguayas. Una trama de acción que impone la precariedad de los paisajes b de Chile y la melancolía, donde la violencia espera al final del camino, junto a la Laguna Sausalito, cuya bruma representa el velo que separa una ciudad de luces y glamour con los cerros en guerra.

El narrador, proveniente del sur, adelanta su retorno a Viña, ciudad donde estudia, en la trama de un escape indeterminado que lo lleva a involucrarse con El Chino, un amigo, un conocido, un extraño al que sigue como alternativa al aburrimiento y a los demonios personales. Esa tempestad del narrador se hunde en el mundo del Chino: arriba de un viejo Lada, con personajes bizarros y el maletero lleno de armas conformando el hilo más delgado de una guerra invisible, que propone otro relato sobre Viña del Mar y la Quinta Región.

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Si al comienzo del volumen el narrador se pierde en las imágenes de los artistas del festival que no conoce, el Chino y el Lada lo llevarán a ese otro lado, por encima de la playa, en los cerros, donde descansa la verdadera ciudad. “Viña no es el mar. Viña son los cerros”, dirá la novela, un paisaje que también es extensivo al resto de Chile, donde siempre existe un algo desconocido que tensiona los relatos de desarrollo y primer mundo.

El trabajo literario de Bisama ha indagado en este paisaje, en la narración de la Quinta Región. Ruido, novela que se construye a partir de la historia ochentera del vidente de Villa Alemana, lo convierte en un narrador de la provincia, dando cuenta que la literatura chilena no se agota en las narraciones que hablan y se escriben desde la capital.

Si Bolaño declara una y otra vez en su literatura que de la violencia no se puede escapar, Laguna parece seguir esa filosofía, dejando claro que no se puede jugar a la mafia sin que la mafia te arrastre de vuelta, donde un arma lleva consigo el peso de una guerra que no por invisible es menos real.