Mezcla de biografía y ensayo, el libro Roth Unbound, escrito a partir de las conversaciones que la autora, Claudia Roth Pierpont, mantuvo con Philip Roth durante varios años, ilumina la obra del autor no sólo a través de las reflexiones literarias del propio Roth, sino también con el recuento de sus experiencias familiares, sus relaciones matrimoniales, su amistad con escritores como Milan Kundera y Primo Levi, y las polémicas recepciones que tuvieron sus libros desde el inicio de su carrera. De manera ágil y casi exhaustiva, Pierpont narra cómo Philip Roth convirtió su vida en literatura y en una provocación constante.

Ya en su debut, Goodbye, Columbus (1959), inspiró rabiosas reseñas de varios rabinos de New Jersey, sobre todo la historia del soldado de la Segunda Guerra Mundial que le pedía a su sargento (apoyado en la pertenencia judía de ambos) que por favor lo eximiera de ir al combate. “Señor Roth —le preguntaron— ¿escribiría las mismas historias viviendo en la Alemania nazi?”.

El feminismo se le apareció por su publicación de Mi vida como hombre (My life as a man, 1974), donde Roth exorcizó las anécdotas de su primer matrimonio, a los 25 años: cuando Maggie le llevó un test urinario de embarazo con resultado positivo para forzarlo a casarse, pero el test lo había comprado a otra mujer en un centro de acogida.

La amistad de Philip Roth con algunos escritores de Europa del Este ocupa uno de los mejores capítulos del libro. Roth tenía el imperativo de cambiar su existencia, reconocía que con Mi vida como hombre estaba sobregirando sus temáticas. Según Pierpont, en Praga encontró una segunda casa. Intentando mitigar la situación de opresión de sus recientes amigos checos, Roth los antologó junto a otros narradores de la zona; también abrió un fondo bancario y comprometió a quince escritores estadounidenses a enviar 100 dólares mensuales a un autor checo cada uno. La asociación PEN ofreció a Roth encargarse de las donaciones, para reducir impuestos, pero al poco tiempo PEN abandonó la tarea reclamando: ¿por qué el dinero no va también para los escritores víctimas de los gobiernos fascistas que apoya Estados Unidos?

El libro recorre de esta manera el “camarín” de Philip Roth, hasta sus últimas novelas. Queda la pregunta de si acaso su renuncia es otro número de show-man profesional, si acaso volverá a escribir ficción. En el libro responde cansado: “ojalá que no”.