“Si a la masa idiotizada de los chilenos le basta con lo que le da la televisión, me parece que este es un pobre país, porque, aunque seguramente tiene mucho futuro y goza de una prosperidad que se refleja en sus malls y en sus palmeras sintéticas, es un país al que se le está apagando el alma”. Pedro Lemebel decía cosas como estas con la misma soltura con que escribió e hizo sus desatadas performances, hasta que el cáncer le ganó la partida y se llevó a uno de los más talentosos artistas chilenos a los 62 años. Eso fue el 23 de enero pasado y el recuerdo transversal sobre su figura aflora hoy en la muestra Arder, curada por Pedro Montes, dueño de la galería D21 y Sergio Parra, director de Arte galería Metales Pesados Visual, quienes reunieron esta obra para presentarse en la celebración del sexto aniversario del Museo de la Memoria.

Arder, como la llamó el mismo Lemebel, reúne fotos y videos de sus performances individuales, que fueron capturadas por personajes anónimos o artistas como Paz Errázuriz o Pedro Marinello. Sergio Parra nos cuenta sobre la necesidad que tuvo junto a Pedro Montes por recoger y revisar su trabajo performático. “Su obra tiene esa potencia crítica y agudeza como para llegar a interpelar transversalmente a la sociedad. Lemebel se posicionó desde los márgenes para pensar y ejecutar su obra. En el núcleo tanto de su escritura como de su trabajo visual puso siempre en tensión los temas más álgidos para la sociedad chilena: la homosexualidad, la pobreza, los derechos humanos. Además erotizó lo popular y dio lugares de deseo a la ciudad. Tanto la obra como la figura de Lemebel representan en Chile una forma de compromiso político y crítico que nunca abandonó”.