Santiago, Lunes 28 de marzo de 2016.

Querida Ángeles:

Leer tu libro fue Mágico. Mientras hacia mía las historias de los distintos personajes de tu obra, mi vida daba giros y vueltas. Era como si fuera protagonista de dimensiones paralelas. Entraba y salía de tu libro vivenciando el amor, la esperanza, el perdón y los sueños de un grupo de personas que se unían en una cadena de palabras para salvar el oficio que por años le había pertenecido a una mujer pelirroja que estaba a punto de cumplir los 40, y yo una pelirroja de 40, una vez más, me sentaba, frente a frente con mi destino para hacer gallitos…Sin embargo, esta vez fue distinto. Por primera vez sentí que se puso en mi lugar… ¿Quién ganó?… ¡Adivina!? ¡Mi corazón!
Se que nos veremos pronto…
Con Cariño
Aurora.

PD: Las cartas te hacen oír en voz alta lo que sientes y sienten por ti.

“La vida de Sara, una mujer que podíamos haber sido tú o yo, estaba a punto de romperse. Quizás te la hayas cruzado alguna vez: ha crecido aquí, en nuestras calles de piedra y pizarra. Tiene tres diablillos que también corren por aquí. A pesar de que su vida no ha sido fácil, siempre tiene una sonrisa a punto para quien pueda necesitarla. Sus jefes le han enviado un correo electrónico para decirle que van a trasladarla lejos de su hogar. Después de más de cien años, Porvenir se quedará sin cartero. Dicen en la capital que no nos gusta enviar cartas ni recibirlas. ¡Cómo se atreven! No te contaría todo esto si no estuviera en tu mano ayudar a Sara y a nuestro pueblo. ¿Cómo puedes hacerlo? Muy sencillo. Como lo he hecho yo. Escribe una carta. No importa que sea larga o corta ni que esté bien o mal escrita. Y envíasela a otra persona del pueblo. Aunque no la conozcas, comparte con ella unos minutos de tu día. Construyamos entre todos una cadena de palabras tan larga que llegue a la capital y tan fuerte que nadie allí nos la pueda cortar”.

“El Invierno que tomamos cartas en el asunto”, de la periodista y escritora española, Ángeles Doñate es una novela epistolar en donde cada palabra, cada personaje, cada historia, da vida a una hebra invisible que los une a todos y los mueve a cambiar la vida de los demás, con gestos aparentemente sin importancia. Asimismo, es un relato sobre elecciones, amistad y amor, sobre perdón y mucha esperanza…

Hay aspectos claves en su obra como el amor, el perdón y la esperanza… ¿Por qué se enfoca en esos sentimientos?

Para mí, el amor es la razón de todo. Somos fruto del amor pero me niego a verlo como algo cursi, ridículo, rosa. ¡Se ha gastado tanto la palabra! No hablo del amor romántico exclusivamente. Hablo del amor al otro pero también a la vida, a la naturaleza, al arte, a las matemáticas, a los coches… ¡yo que sé! No hablo del amor de los supermercados por San Valentín. Hablo del auténtico que mueve montañas. El que ha hecho que haya miles de amigos en el mundo, el que siente un padre por sus hijos o sus hijos por su padre, el que sienten los amantes, el que ha llevado a una persona a salvar la vida de otra, el que ha hecho que nazcan grandes obras de arte, se corone el Himalaya o se descubra la penicilina. Nuestras decisiones, actos, sueños… también son fruto del amor. De amor o de su sombra, el desamor. Así que, ¿Cómo escapar a ese aspecto en una historia? En cuanto al perdón, ¡cierto! Quise que hablara del perdón, de cómo todos necesitamos conseguirlo y darlo, para vivir en paz. Y que pedirlo es un acto que nos honra, un acto de justicia, nos humaniza. Al igual que concederlo. Nunca es tarde como en la novela.
La esperanza se coló. Viaja siempre conmigo en la maleta.
En cualquier caso, están tan relacionados, ¿verdad?

¡Ah! y las coincidencias en su novela…. Todo forma parte de un “gran engranaje”,  es como si los nombres de cada personaje respondieran a algo  y se conectaran con algo… ¿Nada es el azar?…

¿En serio? Cuando imagino un personaje, un nombre me viene a la mente. No lo pienso. Llega solo. El engranaje que he construido conscientemente es el  de las cartas, el camino lo señalan ellas, conectando vidas y personas. Son las que guían al lector para introducirse en Porvenir ese invierno y formar parte de esos vecinos y calles. Lo demás…

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