Si el año pasado la literatura erótica tuvo su momento con el éxito de las Cincuenta sombras de Grey, este año parece ser el de los adolescentes. Títulos como Bajo la misma estrella, de John Green —recientemente estrenada en su versión cinematográfica— son parte de lo que se conoce como young adult fiction, abreviado en inglés como YA, libros dirigidos a un segmento de jóvenes, o de jóvenes adultos, que pueden ir desde los trece a los diecinueve, a los veinte, o incluso hasta los 29 años. La young adult fiction se caracteriza por tener de protagonistas a adolescentes enfrentados a grandes épicas, ya sea un destino heroico y fantástico (como la saga de Harry Potter, Los juegos del hambre, o Divergente, todas adaptadas al cine), historias de amor que cambiarán sus vidas (como Eleanor y Park), y en general, a todas las dificultades de la adolescencia, donde las cosas parecen ser absolutas y definitivas.

He ahí una diferencia significativa con lo que parece ser la literatura para adultos, donde la esperanza no encuentra lugar ante la toma de conciencia de la futilidad de la vida. Al menos no en la buena literatura. John Green, actual emperador del género de los jóvenes adultos, según The New York Times es, a su vez, un personaje cautivador. En su canal de YouTube —Vlogbrothers, manejado junto a su hermano—, se dirige a su audiencia con el tierno nombre de nerdfighters, acuñado por él mismo como una forma de abrazar aquel aspecto diferente que aleja a los niños de la popularidad. En Chile, donde ya ha vendido más de 25 mil ejemplares, recientemente se lanzó otro de sus títulos, Ciudades de papel, que sigue el tono de su entrega anterior: mientras en Bajo la misma estrella habla de la relación amorosa que nace entre dos adolescentes que padecen cáncer terminal, ésta se trata de la unión entre otros dos adolescentes, Quentin y Margo. El, enamorado de ella, acepta acompañarla a vengar a quienes le han hecho daño durante una noche después de la cual Margo desaparece. 

Por alguna razón, los títulos de YA giran sobre lo mismo: aceptar las diferencias y las dificultades de la vida, algunos con mayor obviedad que otros. Es literatura con dramas más profundos que lo que podría entregar, por ejemplo, un Papelucho para un niño. Es la literatura que responde al bullying, que permite a los perdedores de siempre tener aventuras que quizá, si se desean lo suficiente, podrían suceder en la realidad. Son libros que le otorgan dulzura a la dura vida de quienes adolecen.