“En mi amor por Jean Luc intervenía el amor a su profesión, a sus películas, a sus amigos: me enamoraba tanto él como su universo”. La novela autobiográfica Un año ajetreado (premio Saint-Simon 2012 y premio Duménil 2012) recorre ese universo, la Francia artística e intelectual previa al convulsivo mayo del ’68. Allí, la relación entre Anne y Godard une el arte y la vida: ella será actriz de sus películas; filmarán en el piso donde viven; sus discusiones íntimas estarán en el guión.

Aquí eres la única que me planta cara, resulta a un tiempo sugestivo y odioso

Fuera de rodaje, Anne deberá serenar a un Godard que a menudo es posesivo, contradictorio y temeroso (“No irás a enamorarte de Truffaut, espero”). Y también confrontará a su imponente abuelo Francoise Mauriac, Nobel de Literatura y figura pública del conservadurismo, quien le confiesa luego de una discusión: “Aquí eres la única que me planta cara, resulta a un tiempo sugestivo y odioso”. La autora quiso que su novela mostrara “las dificultades que había antes de mayo de ’68, en una sociedad que era medieval”.

Una sociedad similar a la nuestra, donde esta novela gana incluso más vitalidad: “Tienes que comprenderme”, dice Anne a Godard, “si alguien me enjaula, enloquezco y soy capaz de lo peor”.
Wiazemsky además, es autora de once novelas, como Canines, con la que obtuvo el premio Goncourt des Lycéens (1993), o El libro de los destinos, reconocido con el Gran premio de Novela de la Academia Francesa y el premio Renaudot des Lycéens.