Su padre, autoritario y corpulento, lo tildaba de enclenque y lo culpaba por distanciarse hacia intereses artísticos a los que él no tenía acceso. Dicen que la presencia de este papá se extiende hasta la obra de Franz Kafka, en la forma de un dios intratable que articula el mundo y condena a sus inquilinos según leyes imposibles de revelar.

Su padre, autoritario y corpulento, lo tildaba de enclenque.

Un absurdo similar aparece cuando Kafka apunta en su diario personal el inicio de la Primera Guerra Mundial: “Alemania declaró la guerra a Rusia. En la tarde, escuela de natación”. En su obra lo trágico y horroroso sucede con el tono menor de una rutina o una confusión cotidiana, pero una leve arruga en la frente podría destacarse con una gravedad tormentosa. Por eso sus ficciones parecen chistes negrísimos; uno de ellos podría ser el silencio que rondó su reciente aniversario de 130 años, aliñado con un triste homenaje de Google; es como la indiferencia que ridiculiza y posterga mortalmente a sus personajes. Aunque ni siquiera Kafka comentaba su cumpleaños cuando escribía en su diario los 3 de julio.

En cambio, la galería Plop! aprovechó esta vez para publicitar dos adaptaciones a la novela gráfica de El proceso y La metamorfosis…

En cambio, la galería Plop! aprovechó esta vez para publicitar dos adaptaciones a la novela gráfica de El proceso y La metamorfosis, y se montaron adaptaciones teatrales de su relato Informe para una academia, en Nueva York y Buenos Aires. Seguro hay más novedades que ignoro, el punto es que Kafka no necesita festejos ni anuncios, quizá porque su obra sigue anunciando y riéndose de lo que vendrá.