Todos tenemos que pagar nuestro 2012”, afirma el filófoso, maestro y músico que descifra aquí los mensajes ocultos en el cine y en el saber popular.

Como un Quijote, alto, flaco, desgarbado e idealista apareció Gastón Soublette en la inauguración del MCA Festival 2012. El encuentro Mente Cuerpo Alma —que se hizo en el Centro Cultural Estación Mapocho— buscaba “reflexionar sobre el gran cambio necesario para mejorar la calidad de vida de los chilenos”. Y Soublette (85 años) lanzó ahí sus ideas para un Chile “lo más humano posible”.
Filósofo, músico, académico de la U. Católica y activista de la no violencia, gran amigo de Violeta Parra, agregado cultural en Francia durante la revolución estudiantil de mayo de 1968, hoy simplemente se presenta como “un cristiano” que sigue a Jesucristo. “Eso no significa que no le atribuya un valor a la figura del Buda, de Krishna, de Confucio, de Lao Tsé, de Sócrates, porque mi maestro me enseñó dos grandes etapas en la vida espiritual de la humanidad. En la primera, Dios manda la sabiduría; en la segunda, manda el amor. Con la sabiduría está toda esta gente que yo le nombré… Y Jesucristo es el mensajero del amor. Pero no viene a abolir la sabiduría, incluso la confirma en la mayoría de sus actos. A nosotros nos corresponde hacer la síntesis. El da por sentado que la verdadera sabiduría existe. No el falso saber que conduce a crear sociedades dominadoras basadas en la explotación del hombre y en la conquista guerrera”, resume.

Cuando habla de su “maestro”, se refiere a Lanza del Vasto, discípulo de Mahatma Gandhi y del gran maestro Shivananda, de la India. Fue un filósofo, poeta, artista y activista de la no violencia que nació en Italia en 1901 y murió en España en 1981. Fundó la Comunidad del Arca.
—¿Es difícil ser cristiano en momentos en que la Iglesia se ve envuelta en tantos escándalos?
—Mire, yo hago una distinción muy grande entre Jesucristo y lo demás. Jesucristo es el fundador de nuestra fe y eso no lo cambia un mal cura, que abusa de niños y jóvenes. Por uno que hace eso hay mil que no lo hacen. Ahora, no creo que todos los sacerdotes estén en el buen camino de la fe. Pero hay movimientos cristianos de renovación en los cuales yo tengo puesta mi fe.

EL MUNDO NO SE VA A ACABAR EN 2012 PORQUE YA SE ACABÓ HACE MUCHO tiempo, y no nos hemos dado cuenta, dijo en su presentación Soublette. “La palabra mundo significa orden. Preguntarse si se va a acabar equivale a preguntarse si el orden se va a acabar”.
—Ahora esta idea del apocalipsis ha existido de manera cíclica durante mucho tiempo. El propio Jesús decía que no iba a pasar esa generación antes de que el mundo terminara.
—Bueno, él se refería al derrumbe del mundo antiguo que comenzó con la invasión de los bárbaros.
—Claro, como en el siglo III o IV…
—Moralmente empezó mucho antes, con una corrupción feroz del Imperio Romano y cómo se mataban entre ellos. Pero el colapso del imperio lo hicieron los bárbaros. Ahora el milagro es cómo se convirtieron estos bárbaros germanos tan rápido.
—Pero Jesús decía también: “No pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”; “y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo”. (Mateo 24:30-34)
—Ahí hacía mención al triunfo del Cristianismo, en que prácticamente se convirtió toda Europa de repente, habiendo sido él el hombre más despreciado, confundido con los malhechores, todo cambia y Europa lo considera el Hijo de Dios. ¡Ese es un triunfo increíble! Pero yo no creo que se refiriera a su triunfo definitivo, eso viene ahora, porque yo creo que el Cristo es inevitable —se pone reflexivo y cambia el tono pensando en lo que puede ocurrir en este momento—. Es el arquetipo del Hombre. Se va a ir imponiendo solo.
—¿Podemos estar optimistas frente al futuro?
—Yo soy optimista respecto del futuro del hombre, pero no respecto del futuro de este modelo de civilización que está condenado. Y el colapso del sistema salvará al hombre.
—¿Hablarían de eso los mayas con su profecía sobre 2012?
—Si los sabios mayas tuvieron la intuición de que algo pasaría en esta época de la cual ellos estaban tan distantes, es porque intuyeron que la Humanidad llegaría a una situación límite; creo que tocamos fondo en la deformación de lo humano. Creamos un sistema de vivir que no le da espacio ni tiempo al hombre para lo humano, entonces las aberraciones morales brotan por todas partes.
—¿Esto será parte de un ciclo? Revienta y viene un crecimiento…
—Es. A partir de 2012 hay una revalorización, una curva ascendente de los valores, de la conciencia. Y creo que todos tenemos que pagar. He investigado esto con las personas a las que les interesa el tema. “Yo he pagado de esta manera, con el fracaso de esto, con la enfermedad aquí”, dicen. Yo tuve dos operaciones en las que perdí mucha sangre. Da la idea de que hemos tenido que pagar un precio para llegar al momento de la curva ascendente de nuevo de los valores. Ahora hay gente que ni siquiera concibe lo que son los valores y que el 2012 se lo van a farrear.
—Claro, porque no lo ven siquiera…
—No lo ven.

—¿CÓMO LA EDUCACIÓN PUEDE ORIENTAR A LOS MÁS JÓVENES EN ESTA LÓGICA?
—Propongo que en las universidades se le dé mucha más importancia a las humanidades. Y que se enfoquen con un carácter formativo. Sé que existe el concepto de excelencia académica que está ligado al saber. Cumple con ese concepto un académico que sabe su materia y que se perfecciona, que investiga, escribe y sabe comunicar su conocimiento. ¿Qué le falta a eso para completar el concepto de e-du-ca-ción? Que esos conocimientos los comunique con un carácter formativo. Yo he tenido un curso sobre Filosofía Oriental, pero no era la intención mía incrementar con él solamente el saber, sino que comunicar este saber de manera que el alumno sintiera que ese conocimiento le concierne como persona.
—Como ser humano.
—Exactamente. Que le sirve para vivir. No para que se transforme en un erudito en filosofía oriental. Eso es lo que faltaría. Darle mucho mayor importancia a las humanidades. Pensemos en la literatura, en la narrativa y en la poesía donde hay enormes valores. Que se comunique como valores, no sólo como literatura porque una buena novela no son sólo letras y palabras. Hay valores ahí. Lo mismo una buena película, como Fanny y Alexander de Ingmar Bergman, o La Strada de Federico Fellini; ¡profundos valores! No basta con que el profesor de cine haga una valorización estética de una cinta, sino que meta a los alumnos como cosa propia en los valores que están ahí. Estas cosas se deben desarrollar con un valor formativo. Esto significa que los profesores deben perfeccionarse en ese sentido. Ahora, el problema es quién los perfecciona.
—¿Se está formando bien a los profesores?
—El concepto de excelencia académica todavía es muy limitado. Se refiere al saber, a la investigación, a la competitividad, ¡que son los consejos que Bill Gates le dio al Presidente Piñera, pues! ¡No había nada de ningún contenido humano, para nada!
—Nada de valores.
—Tampoco. Ciencia, tecnología, competitividad y evaluación, y eso era todo. Ahora, otra cosa: normalmente cuando los rectores de las universidades chilenas son entrevistados hablan casi exclusivamente de ciencia y tecnología. E incluso entran en detalles como el tratamiento de la madera y nuevas formas de pavimentación. Las personas que pertenecemos al ámbito humanístico no nos sentimos representadas en ese discurso. Para nada.