“El Espectro de la Villa Serbelloni y otros cuentos”, obra literaria recientemente lanzada al mercado nacional, del Dr. Humberto Reyes Budelovsky, ofrece la particularidad de plantearse como una búsqueda permanente de verdades, aún más allá de los límites mismos del texto. En este, su segundo libro, la pluma del doctor Reyes, se hunde en el alma humana con sabiduría, logrando abrir caminos eficaces hacia la certidumbre. Sin embargo, no todo encuentra su fin en la verdad, pues esta aparece cubierta por la ficción.

Y esta es la tarea que, junto con el lector, le compete al protagonista de cada uno de sus relatos, perfilado como un investigador de la realidad para acceder a sus propios límites.

Ahora bien, cada uno de los relatos ingeniosamente elaborados por el autor principal, es influido por un coautor ficticio –Gastón Fox- quien “no sólo lo libera de toda responsabilidad” sino quien además aporta la fantasía y sagaz experiencia de un observador de la naturaleza humana. La descripción de los rasgos psicológicos de diversos protagonistas, así como sus reacciones frente a los eventos relatados, han sido matizadas y modificadas por la imaginación de los autores del libro, agregando toques de ironía y humor a fin de respetar el anonimato de las personas y acentuar la magia del conjunto.

Si bien se trata de un relato lineal, que no ofrece mayores dificultades técnicas, haciendo posible una decodificación directa del discurso narrativo, «“El Espectro de la Villa Serbelloni y otros cuentos”, se abre a lo fantástico, en varias de sus narraciones como son: “El Espectro de la Villla Serbelloni”, “Sam Joel y Harry” y “La Ventana”- esta última una historia fantástica y descabellada que relata cómo habrían sido las cosas si el golpe hubiese fracasado…

¿Por qué decidió que su libro llevara el título del “Espectro de la Villa Serbelloni” y no con “La muchacha que aprendió a escribir”, o con “La ventana” que narra el destierro del General Pinochet?…

Hace algunos años estuve en la Villa Serbelloni, en una reunión de editores de revistas médicas. Fue justamente en invierno y conocí el pueblo de Bellagio y la Villa tal como la describo en mi cuento. Quedé encantado por su historia romántica, el paisaje, la forma de vivir de sus huéspedes y las costumbres de los habitantes permanentes del lugar. Así lo describí en este relato. Una noche, por accidente, quedé un rato encerrado solo en la sala de reuniones del directorio de la Fundación Rockefeller, en silencio y rodeado a media luz por los retratos históricos. En ese rato surgió el chispazo que cogió Gastón Fox y lo convirtió en la trama de la historia. Por eso me es tan querido y le di el primer lugar y el derecho al título de la obra.

¿Cuánto de Ud. está presente en el narrador protagonista de cada historia?

En la descripción del nacimiento de Gastón Fox, por supuesto estoy presente por completo. En los demás relatos, he sido espectador o escucha de historias que me contaron pacientes, familiares o amigos. Las emociones y pensamientos de familias de chilenos exiliados las conocí en largas conversaciones con algunos en Toronto, Nueva York, Madrid, Uppsala. Las descripciones de los lugares en que ocurrieron los relatos son vivencias de mi adolescencia y de mis viajes por el mundo. Por ejemplo, el esqueleto de “Conversaciones en un salón de té” fue escrito sentado en una mesita de un tradicional salón de té “francés” en Providencia. Hacen excepción “Sam, Joel y Harry” y “La ventana”, que son creaciones personales de Gastón Fox.

¿Alguna razón para presentar a Gastón Fox en su libro? Vendrá otra obra en la que será protagonista este “personaje que cobró vida gracias a su nieta?

Tenía que presentarlo por justicia hacia quien estimuló mi imaginación y moderó las descripciones de personas y situaciones, para respetar su anonimato. Mi próxima obra será un relato autobiográfico de mi vida profesional, en el cual Gastón será colaborador, pero no coautor.

Lo que más me gustó es esta búsqueda permanente, por la verdad, más allá de los límites del texto. ¿A qué se debe?  ¿Diría que es la diferenciación o el aporte como escritor?

La vida de un médico transcurre con una tendencia “profesional” a buscar verdades, porque solo así podemos ayudar a nuestros pacientes. Tal vez esto me induce a redactar mis relatos, en primera instancia, como si escribiera una ficha clínica. Pero he tenido un mentor literario –Mauricio Electorat- que ha sido implacable al criticar, sobre todo, los diálogos y algo en las tramas. Claro que sus críticas estuvieron siempre sometidas al juicio de “quien es el dueño de la pelota” y los relatos quedaron “my way” y no la suya.

Scan_Pic0008

Todos los cuentos plantean “instancias” que cambian o alteran el curso de la vida del protagonista/narrador, que se entremezclan con la esperanza, misterio, dolor, fantasía ¿La idea es abrir mundos posibles? ¿Develar el propio yo? ¿Despertar al lector?

Soy un médico, que ha amado la lectura y la escritura literarias desde la adolescencia, restringido en el tiempo por circunstancias y responsabilidades profesionales agobiantes. Pero el vasto conocimiento de personas, situaciones, emociones, encontraron finalmente el momento apropiado para ceder al impulso de escribir obras como mi primera novela “El juego de las circunstancias” y, ahora, “El espectro de la Villa Serbelloni y otros cuentos”.

¿Dr. Reyes quiénes son los escritores que admira y por qué? 

Bueno, depende de épocas de mi vida, como ocurre a todo el mundo que ama la literatura. En la adolescencia fueron Emilio Salgari, Julio Verne, Daniel De Foe, Selma Lagerlöff, Edmundo de Amicis. Más adelante, los clásicos novelistas franceses, los angloparlantes y los traducidos de otros idiomas: Alejandro Dumas, Victor Hugo, Charles Dickens, Fiódor Dostoyevski, León Tolstói, Somerset Maugham. James Joyce, por supuesto, pero confieso humildemente que “Ulises” lo he empezado tres veces, sin llegar más allá de los primeros capítulos. En las últimas décadas, Emmanuel Carrère, Alesandro Baricco, Ian McEwan, Haruki Murakami, Italo Svevo, Antonio Tabucchi, Louis-Ferdinand Céline, Milan Kundera. De los latinoamericanos, mi máximo aprecio por Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y los clásicos chilenos pasados y presentes, coronados por José Donoso, quien fue mi paciente y amigo por muchos años, hasta su despedida. ¡Ah! Y el inolvidable Andrea Camilleri, cuyas obras incitaron a María Eugenia (mi esposa) y a mí para hacer una gira turística en la mágica Sicilia que inspira sus simpatiquísimas novelas. Para mí, sin humor no hay literatura que valga la pena leer.

“Humberto Reyes pertenece a la estirpe, antigua, de los médicos escritores, como Rabelais, Chéjov, Conan Doyle o Somerset Maugham. Y esta estirpe de narradores tiene algo en común: escriben animados por la filantropía, es decir el amor a la humanidad”, enfatizó Mauricio Electorat.

Humberto Reyes Budelovsky (Santiago, 1934), es un médico internista y gastroenterólogo. Profesor Titular de Medicina y Profesor Emérito de la Universidad de Chile. Miembro de Número y actual Presidente de la Academia Chilena de Medicina del Instituto de Chile. Presidente del Consejo Superior de Ciencia de FONDECYT/CONICYT (1993-1996). Editor Jefe de la Revista Médica de Chile (1996-2016) y uno de los quince miembros del International Committee of Medical Journal Editors (2010-2015).

Autor de numerosas publicaciones sobre investigación biomédica y clínica en temas de hepatología, ética de las publicaciones científicas, y educación médica. Coeditor del texto “Semiología Médica”. Incursionó por primera vez en la literatura de ficción con la novela “El juego de las circunstancias” (RIL Editores, 2012).

Título: “El Espectro de la Villa Serbelloni y otros cuentos”
Autores: Humberto Reyes y Gastón Fox
Editorial: Ediciones Minions LTDA.
Nº de páginas: 99

Comentarios

comentarios