Es surcoreano, pero tiene a gran parte de la población europea sumergida en las páginas de su obra. Tanto así que es catalogado como el nuevo gran pensador del siglo XXI, siendo comparado con filósofos como Jürgen Habermas, Peter Sloterdijk o Richard David Precht. Sus libros son superventas en Europa. Allí, en los estantes en donde aún se venden textos de Kant y Hegel, Byun-Chul Han tiene un espacio propio. Es que el filósofo analiza el existencialismo de una manera completamente innovadora, adecuándolo a la sociedad contemporánea. No en vano es catalogado como el nuevo Nietzsche en Alemania.

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A primera impresión, parece un tanto irónico que el actual eje del pensamiento occidental sea un autor oriental. Sin embargo, el currículum de Byun-Chul Han tiene una clara influencia alemana. Nació en Seúl en 1959 y si bien en un comienzo se inició en la metalurgia, pronto descubrió su verdadera vocación. Sin siquiera manejar el idioma se mudó a Alemania, lugar en donde estudió literatura y filosofía. Con tan sólo 34 años se doctoró en la Universidad de Munich, con una tesis en la que analizaba la filosofía de Martin Heidegger. Desde allí, sus andares por el mundo de los pensamientos y la reflexión lo llevaron a convertirse en el reconocido filósofo que es hoy.

La sociedad del cansancio fue una de sus primeras obras en traspasar barreras intelectuales. Según sostiene, todas las épocas tienen sus enfermedades emblemáticas. Hace un tiempo fue la época bacterial, que pudo ser superada gracias a la invención del antibiótico. La época viral también es parte del pasado, luego del surgimiento de la técnica inmunológica. Sin embargo, la dolencia que afecta a la sociedad hoy en día no es ni bacterial ni viral. En realidad, es una enfermedad neuronal. Patologías como la depresión, el trastorno por déficit de atención e incluso la bipolaridad, se han vuelto, asegura, en el mayor problema de salud, alcanzando índices que las catalogan como una pandemia global.

“El suicidio causa más muertes anuales que las que suman las guerras y los homicidios. La Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2020 la cifra anual de personas que decidan poner fin a su existencia aumentará a un millón y medio”, asegura Han en su libro. La explicación a esta tendencia, cree, recae en las múltiples exigencias —principalmente profesionales— que los individuos se imponen en la actualidad. “El ser humano no es libre para decidir si quiere o no seguir la corriente. El sistema lo obliga a comportarse tal y como un empresario, el cual sólo mantiene relaciones de competencia con su entorno”, asegura.

Para Byun-Chul Han la clave para entender gran parte de los males de nuestro tiempo es el sistema neoliberal. “En el neoliberalismo desaparece la coerción externa, la explotación ajena. En el neoliberalismo, trabajo significa realización personal u optimización personal. Uno se ve en libertad. Por lo tanto, no llega la alienación, sino el agotamiento. Uno se explota a sí mismo, hasta el colapso. En lugar de la alienación aparece una autoexplotación voluntaria”.

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El exhibicionismo digital es para Han otra de las grandes tendencias que induce problemas neuronales. En su libro La sociedad de la transparencia asegura que en la actualidad vivimos en una sociedad de exposición. Intencionalmente los individuos renuncian a su privacidad y se cuelgan a escaparates, conectados las 24 horas al día gracias a los dispositivos tecnológicos que permiten controlar y ser controlados. ¿Qué se recibe a cambio? Una falsa popularidad, afirma, que alivia momentáneamente la sensación de desamparo que la pandemia de enfermedades neurológicas deja tras de sí.

Además, agrega que los sistemas de control son cada vez más numerosos. Teléfonos celulares, tarjetas bancarias y comerciales, cámaras de seguridad en las calles, redes sociales y un enorme etcétera que rápidamente va creciendo y eliminando la reserva, el misterio y la intimidad. “Hoy el ser ya no tiene importancia alguna. Lo único que da valor al ser es el aparecer, el exhibirse. Ser ya no es importante si no eres capaz de exhibir lo que eres o lo que tienes. Ahí está el ejemplo de Facebook, para capturar la atención, para que se te reconozca un valor tienes que exhibirte”, aseguró el asiático en una entrevista en El País.

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Por otro lado, Han también explica que esta obsesión con la transparencia llega incluso al ámbito político. “La veracidad que se exige hoy en día a los políticos no es para nada una demanda política de un ciudadano comprometido, sino más bien una queja de un espectador que busca el sensacionalismo. La sociedad de la transparencia, repleta de espectadores y consumidores cómodos, es la base de una democracia del espectador”, dice el filósofo. La solución para todo este tipo de males contemporáneos, según cree Han, sólo se podrá encontrar una vez que el individuo acepte la existencia del otro como amigo, no como competidor. El amor, sostiene, es la llave que permite superar la crisis social. Pero el camino es largo.