Hacen tiempo que no sabíamos de Jaime Bayly. Hubo una época en que pasaba largas temporadas en Santiago, pero de pronto no volvió, transcurrieron varios años y a no ser por la reciente publicación de su última novela, habría seguido fuera del radar de la mayoría. El díscolo de la literatura latinoamericana ha estado de lleno dedicado a su nueva vida en Miami, casado para sorpresa de muchos con una extremadamente guapa escritora de origen limeño, Silvia Núñez del Arco, 24 años menor que él (25 Vs. 49) con quien tiene una hija. Juntos hacen un programa de entrevistas en Mega TV y desde allá el chasquilludo impertinente amenaza a sus compatriotas con una candidatura presidencial. Desde esa especie de exilio Bayly perpetró una venganza personal de 403 páginas.

La lluvia del tiempo” es un título extraño para una novela sobre la basura y peligrosas relaciones entre la política y la televisión, tal vez demasiado lírico y difícil de asociar con una trama que de ficción tiene prácticamente nada, aparte de la constante hipérbole, el grandilocuente y caótico abuso del adjetivo y la mala leche en la prosa del peruano. La novela se hace cargo de los hechos suscitados durante las elecciones presidenciales peruanas, cuando estalló el escándalo de la hija extramatrimonial de quien sería el ganador, Alejandro Toledo. La reiterada negativa del ahora ex presidente ante los emplazamientos de Jaime Bayly para reconocerla es la base fundamental del relato en el que nadie sale bien parado.

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Dice el autor que trajo esta idea en la cabeza durante muchos años, pero todo indica que optó por escribir a borbotones, configurando personajes caricaturescos hasta lo inverosímil, a pesar de que de sus alter egos reales apenas les cambia el nombre. Alejandro Toledo es acá Alcides Tudela, Genaro Delgado Parker, el magnate de la TV peruana, es Gustavo Parker; el propio Jaime Bayly se disfraza de Juan Balaguer. Y con todos ellos trapea. La figura del gobernante que cuando niño fue lustrabotas es tratada con una malicia desopilante. Estafador, sinvergüenza, alcohólico, drogadicto, mitómano, traicionero… es verdad que el lector se ríe a carcajadas, pero eso no necesariamente es algo relevante.

Es tal el horroroso pozo sin fondo de la podredumbre y miseria humana que Bayly perfila, tan sórdido el tras bambalinas de la tv y la política peruana, que uno termina por no tomar en serio el aspecto de denuncia heroica que alguno quisiera atribuirle. Como moraleja política a mí al menos me alcanzó apenas para preguntarme qué personaje local podría merecer un libro así, escrito con tal encono, y debo asumir con cierto pesar que acá todos son demasiado fomes, los secuaces son muy leales o saben esconder muy bien los vicios privados. Porque otra opción es que sean blancas palomas, gente seria, honesta, moral y permanentemente preocupada del bien común. Pero la ficción no da para tanto.

La lluvia del tiempo. Jaime Bayly. Editorial Alfaguara. 403 páginas.

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