¡Navegaré hasta que mi cuerpo aguante! me digo con convicción. Cierro el libro. Suspiro lo dejo sobre mi pecho. Estoy inmóvil en mi cama. Sólo respiro. Mi mente en blanco.De pronto miles de imágenes bombardean mi cabeza. Recuerdos. Cientos de ellos se aproximan hasta que de pronto los alcanzo, los acojo, los abrazo. Mi nonna con una franqueza brutal, me dice Lolita de esta ya no salgo, me queda poco, anda a buscar mi joyero al escondite. Ahora que puedo, quiero entregarte algo.

Mi mamá nos observa. La miro. Nos miramos las tres. Obedezco con una aceptación solemne. Me siento a su lado y me empieza a entregar lo que según ella merezco por ser la nieta más querida. Me explica el significado de cada una. Yo la escucho atentamente, mientras mi cuerpo recibe una descarga paralizante y las lágrimas empiezan a caer por mis mejillas. Es un llanto silencioso. Respiro. Enfoco.

“Nonna prométeme, que me avisarás cuando llegues. Lolita no se cómo. Promételo. Tu sabrás como. No lo se, me mira con ternura…”. Estoy tranquila. El libro forma parte de mí. Descansa en mí. Abro los ojos. Seco con la mano derecha las lágrimas.Primero ojo/mejilla derecha. Luego mano izquierda, ojo/mejilla izquierda. Respiro. Recobro fuerzas. Enfoco. ¡Ahí estás!. Pesas. Te incrustas en mi pecho. Duele. Lo vuelvo abrir. Las páginas pasan rápidamente como los recuerdos. Me detengo en las frases que he marcado con lápiz mina y hojas con las puntas dobladas. Por suerte no son todas.

Sonrío. Pienso. “Lo viera el “Rafa” también lloraría”. Sin embargo, ahí están las notas al margen y los paréntesis en llaves que destacan los párrafos.

“Importante”. “Genial la abuelita de Rafael Gumucio”. “Una abuela de avanzada”. “Madre/ Padre/ Abuela”. “Incapaz de callarse”. “Origen de su rebeldía”. “Como ella quería ser recordada”. “La adivina”. “Vieja de mierda encantadora”. “GCU = GENTE COMO UNO”. “La vejez también es un exilio”. ”La vejez no es más que un honrado pacto con la soledad”. “Excelente su confesión ante Dios”. “Volvía a contar su vida o a obligarle a él a contar la nuestra”. “Por culpa de ella soy un ser a medias, que escribe sin saber escribir, que habla tartamudeando, que se siente obligado a merecer su apellido”. “Ellas, mis pertenencias a las que yo pertenezco”.

Suena el teléfono. Han pasado dos semanas desde que falleció la nonna. Estoy recostada leyendo. Escucho la voz de mi mamá. ¿Pero cómo? ¿Estás segura? ¿No, no hemos ido desde que falleció? Se despiode. Cuelga el teléfono. Silencio. Me acerco a ella, intrigada. Asustada. ¿Mamá qué pasa? Lola, tenemos que ir a la casa de tu nonna. Me llamó la Angélica para avisar que la luz del comedor está encendida. Respiro. Cierro los ojos. Sonrío. Abro los ojos. Enfoco. ¡Mamá, la nonna llegó!

Libro: Mi Abuela, Marta Rivas González.
Autor: Rafael Gumucio.
Editorial: Universidad Diego Portales.
Nº de Páginas: 224.
Precio: $9.500.-

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