Durante mucho tiempo, el consumo del noble ají ha estado vinculado preferentemente a costumbres más bien campesinas y populares, pero la historia está cambiando. El gusto adquirido por el picante y el aumento en su consumo bien pueden atribuirse a la llegada de la comida asiática y, en los últimos años, a la gastronomía peruana que nos devuelve en gloria y majestad un sabor con denominación de origen americano. La tan nombrada globalización alcanza a lo culinario, lo étnico encuentra su espacio, las personas se acercan a nuevos sabores y el ají se pone de moda.

¿Y qué podemos hacer para que no pare la fiesta? Pues ni más ni menos que tomar ollas, sartenes y probar con algunas de estas sencillas y sabrosas recetas a continuación. 

Ají relleno a la parrilla 

Compremos el chileno ají cristal (ese grande, amarillo y aromático), o alguno similar. Partimos a lo largo y limpiamos por completo cada mitad, poniendo luego a cada pieza un chorrito de aceite de oliva, sal, trocitos de queso de cabra y mantecoso. Llevamos a la parrilla hasta que ambos se derritan. Tremendo aperitivo.

El curry 

Se trata básicamente de un guiso con carne —también vegetariano— y puede ser amarillo, verde o rojo, según la pasta a utilizar y la intensidad que deseemos con el picor. Debemos tener un cuidado especial con el rojo, ya que como sabemos es una señal internacional de alarma de incendio. Para el curry de pollo, cortamos 2 pechugas deshuesadas en dados de 4 x 4 cm aproximadamente, y las salteamos con jengibre a gusto. Cuando esté casi cocido, agregamos 1 cucharada de pasta de curry (la venden preparada en el supermercado, no se compliquen). No se debe poner sal a la carne, pues la pasta ya la trae incorporada. Acompañen con arroz blanco, que bien ayuda a aplacar el picor.

Enchiladas

Posiblemente hemos oído sobre ellas en El Chavo del 8 o películas de Cantinflas, pero no siempre sabemos en qué consisten. Pues bien, se trata de una receta –obviamente–mexicana, en la cual una tortilla de trigo se rellena de carne de vacuno o pollo, queso y vegetales y se baña por encima con una salsa de chile. Para prepararla, en una licuadora ponemos puré de tomates, sal, cebolla y ajo en polvo, un poco de caldo de cocción de la carne, y a falta de “chiles guajillos”, buscaremos ají en polvo. Si nos sobra de esta salsa picante, la podemos guardar para preparar los también famosos huevos rancheros.

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Tiradito de pescado con salsa de ají amarillo

De Perú llega esta preparación llena de sabor. En una fuente colocamos láminas muy delgadas de pescado crudo y blanco (lenguado por ejemplo). Tomamos media taza de ají peruano amarillo y damos un hervor, para luego licuarlos junto al jugo de 6 limones, sal, pimienta, 1 diente de ajo y 1 cucharada de leche evaporada. Servimos sobre el pescado y acompañamos con choclo o camote. 

Ostiones al Pil Pil

En un librillo o paila de greda, calentamos aceite de oliva junto a 2 dientes de ajo picados muy finos, revolviendo un momento para luego incorporar ají cacho de cabra cortado en rodajas y sin pepas, vino blanco y perejil. Dejamos hervir un par de minutos y agregamos ostiones lavados y sin conchas, y un poco de sal. Revolvemos con una cuchara de palo y retiramos del fuego apenas se cocinen. Tengan a mano una copa de buen vino blanco y una marraqueta crujiente para untar, de seguro los necesitarán.

Choritos en salsa picante

Colocamos choritos limpios en una olla junto a un poco de agua. Dejamos cocer hasta que abran, reservando el jugo que han soltado. En una sartén, preparamos un sofrito con cebolla, ajo, sal y un ají cacho de cabra. Cuando esté listo, agregamos una cucharada de harina y otra de pimentón rojo en polvo o paprika, revolvemos unos segundos e incorporamos el caldo que teníamos guardado. Cocinamos a fuego lento por 10 minutos, retiramos el cacho de cabra y vertemos sobre los choritos puestos en una fuente.