Soy Sommelier, personas raras en el mundo que intentan dedicarse al servicio y atención de clientes en la industria de la gastronomía, sin morir en el intento.

Dentro de nuestras labores, y para mi quizás la más importante, está la de entender a los que gustan del vino para poder recomendarles una alternativa que realmente vaya con sus aspiraciones. Una botella que les guste, al precio correcto, y que logre satisfacer las expectativas dependiendo no solo de la comida que tendrán al frente, sino que también corresponda a la ocasión en la que se encuentren.

En resumen, intentamos simplificarles la vida haciéndoles una recomendación simple, eligiendo de una oferta cada día más amplia donde no siempre hay ayuda para poder entender lo que hay en el interior de cada botella.

Lamentablemente, la mala fama creada por algunos que más que una recomendación, buscan realizar una clase magistral en la mesa del cliente, ha hecho que muchos entiendan al Sommelier como un pedante y narcisista conocedor que intenta atacar nuestra billetera más que ayudarnos a elegir. Lo anterior hace que efectivamente todos los que leen estas líneas incluyéndome, elijamos una botella en la que confiamos, perdiéndonos la posibilidad de probar tremendos productos por miedo al famoso “vacunazo del Sommelier”.

Hoy y aunque sea virtualmente, intentaré darles un par de datos para que puedan escoger productos interesantes, de distintos precios y, por supuesto, que les hagan probar cosas diferentes, tratando de sacarlos de lo cómodo y seguro para despertar la curiosidad de lo nuevo y poco común.

Para comenzar, me gustaría sugerirles una variedad blanca y conocida, el Sauvignon Blanc, ya que los días de calor comienzan y la necesidad de algo refrescante para este verano es algo que no se puede negar.

Si pensamos en un aperitivo necesitamos un vino de acidez alta, fresco, jugoso y que no nos haga pensar mucho, ya que será un vino que beberemos con alegría y facilidad mientras compartimos un par de quesos blancos o comidas simples condimentadas con limón, como cebiches o ensaladas frescas en terrazas de verano.

Mis favoritos para este tipo de ocasiones son los de climas fríos y costeros, como es Veramonte Reserva, De Martino Estate Reserva y San Pedro Castillo de Molina, los tres del año 2014 para que la mineralidad y refrescante acidez los ataque desde el principio y puedan dar frescor al aperitivo de verano.

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Importante: todos pueden ser adquiridos en tiendas de supermercados donde exista una amplia selección de vinos, o en tiendas especializadas por valores que fluctúan entre los $5.000 y los $6.000. Vinos de consumo rápido y para compartir con amigos.

Ojalá los disfruten.

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