Hace poco leía los informes previos de cierre de año fiscal (junio), donde me concentraba en el movimiento que tienen las bebidas alcohólicas de alta graduación en Chile. Debo decir que tengo un interés especial en cuanto a esto, luego de la publicación en el diario La Tercera del 13 de mayo, donde se menciona casi con espanto que los chilenos consumimos 7,9 litros de alcohol al año.

Vuelvo a reiterar: no me preocupa ni considero alarmante el consumo de 7,9 litros de alcohol al año. Lo que preocupa es la estacionalidad en el consumo, centrándola en los fines de semana, donde más que beber para distraerse se “ataca” al cuerpo humano hasta hacerle perder la conciencia.

El ejemplo es claro y los informes no dejan mucho espacio a dudas: en cada categoría se está mejorando en cuanto a que suben lentamente el consumo en litros, pero se aumenta notablemente el gasto por persona.

El bebedor educado y con conocimientos avanzados, en cualquier categoría de bebidas alcohólicas, es quien ha probado mucho y considera como normal el consumo de alcohol en todas sus comidas, pero durante todos los días de la semana, sin importar si es o no fin de semana.

Curioso, pero generalmente el que bebe educadamente todos los días no se hace pedazos el fin de semana, ya que no es una “ocasión especial para beber”, sino que es un hábito que se mantiene y evita la euforia del que consume bebidas de fantasía de lunes a jueves.

Hay senadores que desean colocar advertencias en las etiquetas, demonizando el consumo en almuerzos y que insisten en ensañarse con el vino diciendo que es sinónimo de ausentismo laboral y alcoholismo, pero yo les digo: ¿no será mejor educar a los jóvenes y adultos a tener cultura etílica antes que prohibir con bombos y platillos?

Para muestra un botón: la industria del vino produce más de 100 mil empleos directos en Chile, exporta US$1.900 millones al año y es un negocio que en el mercado local genera ventas por US$500 millones.

Nos alarmamos con una columna donde dice que somos los que más alcohol consumimos, pero ¿indagamos realmente en lo que no sale escrito en la noticia?. La industria de las bebidas alcohólicas en Chile permite que miles de familias puedan encontrar sustento, produce grandes ingresos por turismo anualmente con 500 millones de visitas en 73 viñas en distintos valles de Chile al año, y eso que ni siquiera hemos comenzado a hablar de la industria ligada a alimentos y hotelería.

Después del párrafo anterior, yo preferiría decir: hagamos mejor las cosas enseñando a los consumidores a que beban mejor, defendamos a una industria que es saludable pero que presenta signos de vulnerabilidad y hagamos del vino una bandera sinónimo de cultura, tradición y patrimonio, eso antes de asustar o demonizar, responsabilizando al consumo de bebidas alcohólicas como responsable de la “pérdida de vida humana y las más de 90 patologías asociadas”.

Me quedo con las cifras en aporte de trabajo, exportaciones, mercado nacional y gran embajador de Chile en el mundo entero, no en vano en el año 2013 1.800 millones de personas vieron una botella de vino con la frase “Wines of Chile” en su etiqueta.

Me gusta el vino, ¿y a usted?.

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