A todos los amantes de la cultura del sol naciente y del té, les cuento que ya no es necesario viajar miles de kilómetros para descubrir la magia que Japón tiene para ofrecernos entorno a su maravillosa tradición, en donde el té es el principal protagonista. En una pequeña réplica de una clásica casa de té japonesa, Lilian Urquieta traspasa sus años de experiencia entorno a esta protocolar ceremonia. En medio del ajetreo capitalino yace un espacio mágico capaz de conectarnos con la armonía y serenidad que solo una taza de té nos puede brindar.

En un afán por perfeccionar mis conocimientos entorno a las distintas ceremonias vinculadas al mundo del té, llegué a las oficinas de MOA Chile. Mi interés era por aprender el arte de la ceremonia japonesa o chanoyu, que solo quiere decir,  literalmente, agua caliente para el té, aunque el trasfondo cultural que esconden esas palabras va mucho más allá.

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Lily, vestida con su kimono, me recibió a la entrada del jardín japonés de MOA Chile. Desde ahí caminamos pisando pequeñas piedras, recorriendo cada rincón de ese lugar lleno de bambú, flores y plantas, en donde el sonido del silencio retumbaba. Nos acercamos a una fuente de agua y lavamos nuestras manos. En tan sólo unos segundos había sido transportado esa tierra de samuráis y Lily iba a ser mi guía en este camino descubriendo la ceremonia Bontemae.

Sen no Rikyu fue el monje que durante el siglo XVI dio los fundamentos a una de las ceremonias más complejas, protocolares y codificadas que podemos encontrar hoy en día en el mundo del té. Existen 3 escuelas a nivel mundial que promueven la enseñanza de esta histórica tradición. La ceremonia de té –más que un conjunto de movimientos que se tienen que memorizar– es una filosofía de vida, basada en el budismo zen, por lo mismo quien comienza el camino del té o chado, comienza un viaje que durará toda una vida.

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La ceremonia de té Bontemae (en bandeja) es una simplificación del clásico chanoyu y se desarrolló en Japón para que cualquier persona pudiera realizar el acto simple de preparar y compartir una taza de té, valorando lo sencillo y transitorio, cultivando el sentimiento de la vida cotidiana y desarrollando facultades de concentración y orden.

Lily Urquieta ha estado vinculada por muchos años a MOA Chile. Aprendió directamente de maestros japoneses la ejecución de esta ceremonia, junto a un conjunto de otras artes japonesas que se vinculan a esta tradición como el ikebana, el arte de los arreglos florales o chigiri-e, el arte de componer imágenes con trozos de papel, entre otros. A través de ocho sesiones ella nos enseña como mover con destreza la fukusa o pañuelo, para purificar cada objeto a ser utilizado durante el servicio, además de cómo batir y preparar el matcha, aquel delicado té verde pulverizado que se ofrece durante la ceremonia.

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Cada clase incluye mucho de práctica para poder llevar acabo la ceremonia con fluidez y naturalidad, y a su vez nos hace ver lo profundo del pensamiento japonés, aprendemos a ver la belleza en lo rústico y sencillo, o wabi-sabi, como lo llamarían ellos. Además, nos enseña a enfocarnos, a vivir el momento, a darnos cuentas de que el ahora es un momento único, irrepetible, ichi-go ichi-e, una vez, un encuentro.

En la ceremonia del té existen cuatro virtudes fundamentales que buscan que el ser humano pueda proyectar la armonía hacia la naturaleza, desarrolle el respeto hacia los pares, logre la pureza de corazón para finalmente poder alcanzar la tranquilidad de sentimiento.

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MOA Chile realiza sus cursos de ceremonia de té Bontemae periódicamente, sólo basta con contactarlos a través de su página web www.moachile.cl y ya estarán un paso más cerca de comenzar su propio camino espiritual por el mundo del té.

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