Soy un fanático de las redes sociales y, no sé si les pasó, pero estoy convencido de que a esta altura muchos de nosotros hemos gozado, sufrido, deseado e, incluso, odiado, al ver una foto de un buen plato en Instagram o un video de Tasty en Facebook.

Y es que ya no es necesario esperar a llegar a la casa de un buen cocinero para ver platos maravillosos, ahora están a un sólo clic de distancia: al leer un blog de cocina, ver un capítulo de Chef’s Table en Netflix, o en programas como Masterchef.

Con esto, hay una verdad absoluta a la vista de todos: la mayoría disfruta y añora experiencias relacionadas a la cocina y su maravilloso entorno.

Otra verdad que tampoco se puede discutir es que tener la cocina tan cerca nos convierte en “expertos”. Y lo pongo entre comillas porque pareciera que en la era de la información todos sabemos un poco de todo y tenemos la potestad para llenar de adjetivos lugares, platos y experiencias culinarias como si de verdad hubiésemos estudiado para hacerlo. Situación que no me incomoda para nada, aunque me llama a la reflexión.

En este espacio, me encantaría que pudieran pensar conmigo y me cuenten,  ¿Por qué es tan necesario encontrar el mejor lugar para ir a comer?  Normalmente la gente necesita decir “el mejor restaurante es…” o “el mejor plato es…” o “el mejor chef es…”, aunque, como todo en el subjetivo mundo de los gustos, es relativo. Y no sólo al paladar.

Pero, no conformes con esto, siempre aparece un ranking que nos “ayuda” a elegir que sinceramente, a menos que sea de votación popular, no reflejan en un 100% la realidad, ya que quienes votan son poquitos y, a veces, hacen prevalecer sus gustos personales y no estándares básicos que hacen que un lugar o un plato esté por encima de otro.

Con esto, les pido que sigan disfrutando de la comida, y que siempre recomienden esos lugares que los maravillan o esos sabores que los enamoran.

Nos leemos pronto, ¡cocinen y hagan gozar a los suyos!

Comentarios

comentarios