Centro de Santiago, 13:00 horas. Los trajes y el color negro se toman las calles de la ciudad. Todos corren para conseguir un puesto para almorzar y donde continuar las conversaciones con tecnicismos. Esos lugares de manteles largos y grandes copas para el vino. Sin embargo, existe un espacio donde no se debe hablar de trabajo, si no que de comida. Un lugar donde están permitidas las cubiertas plásticas y donde se prefiere el té helado sobre el tinto. Un lugar donde hasta los más refinados hacen fila para entrar y comer al son de un bolero sesentero.

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Lejos de la alcurnia y más cerca de la picardía de barrio, Salvador Cocina y Café es un resultado entretenido y ciertamente vale la pena levantar la mirada del plato para conocerlo. Inspirado en fuentes de soda clásicas, picadas de carretera y de playa, este lugar luce orgulloso una sencilla ambientación, capaz de devolvernos al origen de todo, mucho antes que existieran las estrellas Michelin.

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Aquí no se sirve ni tinto ni blanco ni fermentado, se prefiere el té helado. Su carta cambia diariamente pero siempre mantiene una oferta de cuatro entradas y cuatro fondos. Además de ser platos que combinan preparaciones caseras con bastante ingenio, son servidos en platos de loza pintada como los que veíamos en la casa de nuestras abuelas. Para no discriminar a carnívoros ni vegetarianos, en esta oportunidad los elegidos fueron un sabroso crudo para comenzar y una precisa tortilla de verduras con abundante ensalada de fondo. El menú completo –entrada, fondo, té helado, postre o café– tiene un valor de $9.200.

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Abierto de lunes a viernes, las cocina de Salvador Cocina y Café comandada por Rolando Ortega, está ubicado a pasos del Paseo Ahumada, en calle Bombero Ossa 1059, famosa por sus icónicos y clásicos lustradores de zapatos

> Más información, como horarios y el menú del día visita su página de Facebook https://www.facebook.com/SalvadorCocinaYCafe/

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