Vengo llegando del país donde reina el aguardiente, las arepas, el plátano y el café… Colombia, una real experiencia de sabores exóticos, cositas fritas, bandeja paisa y dulce arequipe, que me hicieron ¡feliz!

Estuve unos días en Cartagena, otros en Bogotá, y aunque fue corto, fue bien comido y bailado, por lo que merece la pena ser contado.

Cartagena, preciosa ciudad de la costa, con su centro amurallado y de antigua arquitectura, enamora a cualquiera. Conocer sus restaurantes, pasear por sus calles de noche con ropa veraniega y tomarse un helado de La Paletería, que ofrece helados de palito caseros de diversos sabores, ideales para darse un gusto dulce y pasar algo el calor, es una maravilla.

Aquí los sabores en general tienen gusto a coco y a mar, por ejemplo en Isla Barú (que se encuentra a 40 minutos de la ciudad) el pescado fresco a la parrilla con arroz al coco y patacones (chips de plátano maduro) son un must. Al igual que tomarse una piña colada en un coco preparado ahí mismo en la arena.

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Por su parte Bogotá mucho más urbana, de cielo generalmente gris, con una amplia gama de lugares de diferentes estilos para salir de noche y comida callejera como el mango verde con limón y sal, obleas rellenas de arequipe (manjar colombiano), arepas rellenas con huevo, mazorcas (choclo) a la parrilla entre otros, ofrece noches de sabor y rumba.

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Uno de mis favoritos para comer fue 80 sillas, restaurante con efectivamente 80 sillas (dicen que es el número perfecto para garantizar calidad), dedicado a pescados a la parrilla, donde todo estaba fresco y delicioso. Pulpo a la parrilla, ceviches con sabores agridulces y frutas, arroz con azafrán y frutos del mar, pescados con puré al limón, hicieron una noche perfecta en Usaquem, parte de la ciudad donde hasta 1700 habitaba un poblado indígena y que hoy vive lleno de restaurante y ferias de fin de semana, que vale la pena visitar.

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Andrés carne de Res, es el lugar del que todos hablan y todo el que ha viajado a Bogotá visita. Ya sea su sede original en Chía (pueblo a las fueras de la capital- a 40 minutos), Andrés DC ubicado en la exclusiva zona T, llena de centros comerciales y tiendas de moda o su versión exprés al paso en Usaquem. Y la verdad es que hay que conocerlo. Todos con su sello único bastante kitsch, lleno de cachivaches metálicos colgando, de rojos corazones con alas, mensajes tales como ‘ la felicidad esta en tu corazón’ y otras sorpresas dejan impresionado a cualquiera.

De sus platos (en los tres la oferta es casi la misma) volvería en este instante por las arepas de choclo rellenas con queso, el plátano maduro y alguna de sus carnes perfectamente asadas a la parrilla. Y por supuesto por el lulaso, trago a base de lulo (fruta típica), vodka y leche condensada servido en unos vasos muy particulares!

Además tiene una tiendita donde se puede comprar más de algún recuerdo para la casa, como jarritos para la leche, hoyas y otros más!!

Una joya en la ciudad es Minimal, que hace 12 años reúne los sabores más exóticos del país para fusionarlos a su estilo y deleitar a sus comensales con sabores únicos y sorprendentes. Jugos naturales de frutas diferentes como la Feijoa, entradas de sabores innovadores como sus Arrullos, calamares, camarones, pulpo en leche de coco y curry verde sobre chancacas (cocadas acidas), su Palmira Rolls, tipo roll pero de plátano maduro, relleno de queso costeño, cilantro y chicarrón, fue sin duda mi mejor dato del viaje.

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Lo más sofisticado fue Harry Sazón, que es como el Gastón Acurio de Colombia. Carpacho de salmón y ostión aliñada con trozos de naranja, huevos revueltos con espárragos y aceite de trufa, una sopa de tomates impresionante (la mejor que he comido en mi vida, me atrevo a decir), pulpo a la parrilla cocinado a la perfección, carnes, pato y pescados en la misma cocción y su postre Banano que fue uno de los highlight del viaje, lo hacen un lugar 100% recomendable.

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Eso sí, ojo con la vestimenta  por mi parte pequé por no averiguar y me sentí como chancho en misa con mis zapatillas y polera de calavera, entre tanta mujer producida como para ir a una gala.

Aunque me quedó mucho por comer y conocer, espero que si piensan viajar por este bello país, se animen a conocer alguna de mis recomendaciones.

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