Entre el volcán y el lago Villarrica, la apuesta era clara. Esta vez no fueron fichas ni cartas, sino la nueva propuesta étnica de Amura Trattoría de Enjoy la que se arriesgó. Y evidentemente, ganó. Desde hace un año, el poder del sabor tradicional arribó a este mantel italiano. Bajo el sello de su chef Denisse Flores, los platos se transforman en un auténtico viaje gastronómico a nuestras raíces, donde lucha el color y el sabor de especias y semillas de la zona, como el merkén y el piñón, que se unen con carnes tiernas tratadas a fuego lento y un toque liviano de miel de ulmo. El poder del ingrediente local se saborea en este restorán ubicado en el centro de Pucón, que hace eco del rescate de gustos propios de la provincia de Cautín.

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En un “reencuentro con la zona lacustre y araucana”, define la chef. La sinfonía comienza con el aperitivo con frutas de la zona sin importar la época, los tragos combinan dulzura de arándano, mora y tiñen de color los destilados en cócteles como el mojito araucano y kalfü sour. Luego desfilan una serie de propuestas que conectan el presente con la naturaleza de la Araucanía y el gran gusto llega con Challwa Lahuen: láminas de salmón maceradas en finas hierbas de la región y el acompañamiento equilibra el paladar con pebre de quínoa con toques de alga y dressing de salsa de soya. También hay pastas rellenas con plateada y asado de tira, más conocidas como pantrucas Mapu que vienen de la mano con alcachofas a la mantequilla y una pincelada de paté de piñón o ngüilliu, todo eso sobre mote y trigo a la crema.  

El más pedido hierve sobre greda y es el chupe del mar al merkén pehuenche. En fusión de “lo típico chileno con las profundidades del mar”, aparecen camarones, ostiones, pulpo y calamar para el rescate de una tradición de pesca en el sur del país. El final es más dulce todavía en Amura Trattoría, con mousse de castaña y rosa mosqueta silvestre sobre base de galleta de avellana y harina tostada. Pero la avalancha de aplausos llega a esta joya gastronómica sureña cuando nacen las murtas, en la leche del flan y otros frutos rojos que recuerdan que este es un verdadero olimpo de sabores araucanos.