Le gusta la cocina por su poder de convocatoria, porque reúne familia y amigos en torno a una mesa. Raimundo Brzovic (27), no tuvo nunca dudas vocacionales: provenía de una familia donde los hombres se lucían no solamente en la parrilla, sino también entre sartenes y ollas. Era algo casi genético. Estudió en Culinary y, después de varios viajes fuera y dentro del país, siguió su ruta de aprendizaje junto a nombres como Pamela Fidalgo y Juan Manuel Tagle. Su cariño por lo autóctono finalmente lo hizo aterrizar en el hotel Noi Indigo Patagonia, de Puerto Natales.

Fue desde ese enclave que Alberto Pirola, presidente de Noi Hotels, le pidió que se hiciera cargo de la cocina de los siete hoteles de la firma a lo largo del país (a los que se suman Atacama, Vitacura, Puma Logde, Isla de Pascua, Juan Fernández y ahora Chiloé). Como chef corporativo, su apuesta es tener al menos dos cambios de carta al año, pero además sumar menús y sugerencias permanentes de acuerdo a la estación. En la decoración, Macarena Parot reforzará esta nueva intención gastronómica.

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“También me importa que cada hotel tenga una carta que responda a la denominación de origen de donde esté ubicado. Una comida chilena contemporánea y que no tenga miedo de usar alginato o agar-agar al mismo tiempo. Puede ser sofisticado, pero que además evoque recuerdos”.

Para el restorán de Vitacura imagina una suerte de taberna con platos calientes, guisos y estofados. De norte a sur, propone choritos ahumados, cordero patagónico, centolla austral, murta, nalca, calafate, ruibarbo y manzanas chilotas. En Santiago, estrenarán además Dolce Noi, una cafetería a la carta y para llevar, con pastelería premium y sándwiches.

Mientras recolecta y almacena datos de los mejores productos nacionales, adelanta un almuerzo con el nuevo sello Brzovic: una ensalada de quínoa, con pulpo, congrio y calamares en paprika; como segundo plato una centolla magallánica con tomate asado y de postre un semifrío de nueces con chocolate blanco. Tres tiempos de comida con factura sencilla, pero con ingredientes nobles que se cocinan con cariño de familia.