A menudo suelo escuchar comentarios como: no me gusta el té verde porque es muy amargo. Bueno, aquellos que piensan eso y les ha pasado que el té ha quedado imposible de beber tienen sólo a una persona a quien culpar, a ustedes mismos.

Ustedes son los únicos culpables de que su té haya quedado mal preparado.

Una de las cosas que me acercó más al mundo del té, es justamente el rol que jugamos nosotros mismos a la hora de probar una taza de él. A diferencia del vino u otras bebidas en que simplemente abrimos y servimos; y la responsabilidad de que esté bueno, o no, recae en el enólogo o productor, con el té pasa algo distinto. Después de abrir, a nosotros aún nos queda la difícil misión de preparar ese té.

Es por este motivo que la preparación es crucial, no sacamos nada con tener el mejor té del mundo si no lo sabemos alistar, así que les informo que el único té verde amargo es aquel mal preparado.

El té verde es el tipo de té más consumido en oriente, es aquel que no presenta absolutamente nada de oxidación (mismo proceso químico que le ocurre a una palta que después de molida se oscurece) y cuyas hojas e infusión en la gran mayoría de los casos son, como su nombre lo indica, verdes. Las hojas de té verde son extremadamente delicadas, por lo mismo hay que tratarlas con mucho cuidado.

El objetivo detrás de la infusión es; por medio de la hidratación de las hojas, al sumergirlas en agua, extraer todo el color, aroma, sabores y beneficios de las hebras de té, junto con todo esto hay que considerar que en el té además encontramos aceites amargos, los cuales simplemente arruinarían nuestra infusión. Para evitar la extracción de estos aceites hay que seguir los siguientes pasos:

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Cuidar la temperatura del agua, un pensamiento muy común es que todos los tés se preparan de la misma forma, y no es así, las delicadas hebras de té verde requieren temperaturas de infusión más bajas, si le aplicáramos agua hirviendo, al igual como hacemos al preparar el té negro, lo único que haremos es que las finas hebras se quemen y liberen estos aceites amargos, cosa que como ya pueden imaginar arruinará nuestra taza de té.

Cada variedad de té va a tener una temperatura ideal de infusión, el rango que casi nunca falla es entre 70º y 80º C. Ojo con el origen del té, debido a su manufacturación los tés verdes chinos tienden a ser más resistentes, mientras los japoneses son más delicados, por lo que en los segundos tendremos que prestar aún más atención, hay algunas variedades de los más finos tés japoneses que se recomiendan infusionar a 60º C e incluso 50º C, con el fin de evitar el amargor.

Para aquellos que piensen que el té verde se lo sirvieron frío, consideren este factor, si desean disfrutar de un té muy caliente les recomiendo escoger uno negro que requiere altas temperaturas de infusión.

Si se preguntan cómo hago para poder saber la temperatura del agua, la respuesta es simple, un termómetro, aunque esperar entre cinco y siete minutos, una vez que el agua ya ha hervido, hará que la temperatura de ésta haya disminuido lo suficiente. Además ya se encuentran disponible en el mercado hervidores que nos indican la temperatura y que incluso nos permiten calentar el agua a la temperatura que necesitamos, con esto sí que nos cambió la vida y ya no hay escusa para quemar el té verde.
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Otro factor, es no infusionar más de lo necesario, insistiendo en lo delicado de las hebras de té verde es que al infusionar por mucho tiempo terminamos por cocer la hebra y extraemos nuevamente los aceites amargos del té. El rango ideal es entre uno y tres minutos, nuevamente hay algunas excepciones de tés que tan sólo con unos segundos estarán listos. No es para nada exagerado utilizar un cronómetro en la preparación del té, sobretodo si lo que queremos es obtener la mejor infusión.

No estruje las hebras, una vez concluido el proceso de infusión, el té ya entregó todo lo que tenía que entregar, por lo mismo si estrujamos las hebras lo único que hacemos es extraer aceites amargos y nada más, por lo tanto no estruje y simplemente deje escurrir.

Siguiendo estos sencillos pasos, la próxima vez que prepares un té verde obtendrás una infusión agradable, con un leve dulzor más que ese amargor, que alguna vez ha terminado por generar rechazo a este tipo de té. Por eso te pedimos ¡por favor, no mates al té verde!.

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