Cuando supe que el Chef Morales dejaría Arola, me quede pensando si era algo bueno o no tanto para el lugar, tomando en consideración de que su aporte en aquel restorán lo llevó a ser gran parte de lo que es hoy. Su intervención en carta con aquellas maravillosas tapas chilenas, como el arrollado de huaso y tortilla de rescoldo, se me vinieron a la cabeza y al paladar inmediatamente, y volví a pensar ¿A que sabrá ahora?

Wp-Copa-450

Y bueno, como no me gusta ser prejuiciosa y “otra cosa es con cuchara”, fui a saborearlo y a conocer su nueva carta, la que volvió a sus origines con tapas en un 100% españolas. Descubrí sus nuevos sabores, los que me sorprendieron positivamente. El ambiente, que mantiene su decoración aunque esta vez me llamó la atención la cantidad de fotos del chef Arola que daban la sensación de que quería estar presente.

La experiencia, bastante buena. Lograron una carta bien consolidada que se mantiene fiel a la cocina española pero con presentación y propuestas diferentes. Los precios siguen igual, desde los $6.000 y las porciones son justas, no tan generosas como quisiéramos pero bueno, de vez en cuando lo vale. La atención excelente, con personal muy instruido sobre los platos, los sabores y con muy buenas recomendaciones.

Wp-tapas-450

Nos inclinamos 100% por las tapas, probando la mayoría de ellas y nos tomamos un Gin Tonics, para sentirnos más en la onda.
Las lascas de portobello con aceite de trufa, estaban maravillosas con un sabor y textura particular. Los langostinos sobre el plato de sal, era un experiencia comerlos… primero las patitas crocantes, luego el caldito de la cabeza y finalmente la carnosa colita con salsa verde. Riquísimo.

La tortilla de papas al estilo Arola me encantó. Cubos de papas rellenos con puré de cebolla, crocante de cebolla y una esfera de yema. Una presentación diferente pero con el sabor tradicional en boca. La ensalada de atún ahumado, sonaba simple pero fresca, y el atún aportada gran sabor.

Wp-Papas-450

El paté de Foi, con pan de granos, mermelada de tomates y frutos secos, todo casero, estaba delicioso. Los camarones apanados en curry con salsa de yogurt –que venían sobre un plato que los ahumaba constantemente con curry y romero–, y los ravioles rellenos con cola de buey, con una carne sabrosísima, jugosa y cocinada lentamente, que aunque no es de lo nuevo, es un imperdible.

¡Los postres también fueron un hit! Sobre todo la crema catalana en su formato particular, nada que ver con lo que conocemos. Esta vez, como suave espuma y con dulces sorpresas al fondo del plato. El postre de chocolate con aceite de oliva, pan y sal, fue sin duda diferente, no sé si para el gusto de todos, pero si es de quienes se atreve a probar cosas poco comunes y su paladar es amplio, le va a gustar.

Wp-Postre-450

Finalmente, concluimos que el cambio propone algo diferente de los que vimos el último año. Esta vez, fiel a los gustos y cocina de su creador, y que la verdad ¡está muy bueno! Si se anima, vaya a conocerlo.

P/D: Con esto, no quiero decir que no extrañé algunos de mis favoritos de Juan Morales, pero me quedo tranquila porque sé que está pronto a abrir un lugar propio con su concepto 100% chileno ¡y eso me hace feliz! Estamos a la espera de la apertura de DO (Dominación de Origen) que estoy segura que será un gran aporte a nuestra agenda sibarita.

Comentarios

comentarios