Mamá e hijo se ríen cuando se les pregunta por el significado de Tannenbaum en alemán. ‘Pino de Navidad’, dice ella mientras humedece un paño para envolver los cuadraditos de pan de molde, los mismos que después se convertirán en unos ochenteros canapés de centolla para el aperitivo. “Son mi marca registrada”, prosigue la interiorista quien, junto a su hijo, el chef Sebastián Cuesta, presentan un menú navideño inspirado en el mar y el verano.

“Crecimos en la playa, en Arica. De ahí viene esta receta de corvina con refrito de mariscos y una ensalada de quínoa roja que también es muy nortina”, cuenta Sebastián.

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El enorme pescado esta vez proviene de Pichilemu, donde Cuesta está a cargo del restorán Costa Luna: un paraíso ‘surfista-gourmet’. Allí da rienda suelta a su oficio que comenzó en Arica , después Viña, las Islas Canarias y San Sebastián, en España. Para su propuesta navideña sugiere abrir la corvina entera, incluyendo la cabeza como si fuera un libro, sacar las espinas, agregar sal gruesa de cahuil, aceite de oliva y llevar al horno por 20 minutos a 200 grados. Retirar y añadir  un chorro de buen vinagre blanco y cubrir con camarones, ostiones, calamares, choritos, almejas y locos, previamente cocidos y salteados con ajo, ají cacho de cabra y aceite de oliva. Antes de llevar a la mesa en la misma lata del horno, perfumar con hojas frescas de cilantro.

Para la ensalada, limpiar la quínoa seis veces con agua caliente y cocer en agua con sal de mar hasta que quede ‘al dente’. Enfriar y mezclar con cubitos finos de pepino, palta, tomate y aceitunas de Azapa. Aliñar con limón, oliva y sal de mar.

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Ximena, mientras descorcha una botella de Sauvignon Blanc, invita a ahuecar media sandía. Con la ayuda de una cuchara, obtiene bolitas regulares que agrega en su interior junto a frambuesas, arándanos y un poco de azúcar flor.

La dupla Cuesta-Tannenbaum invita a la mesa y una sonriente Ximena brinda por estas fiestas. “Mi familia es de origen judío-polaco, pero siempre nos gustó la Navidad. Mi mamá en Arica, no perdonaba un canasto con regalos a la entrada a la casa. Yo con mis hijos, hice lo mismo”.