Cuando durante todo el día lo único que se hace es probar té tras té, de distintos orígenes y con características muy diferentes, es muy difícil responder una pregunta como ¿cuál es tu té favorito? Sinceramente no lo tengo, o por lo menos no de forma general, sino más bien muy particular y depende de cada momento, estado de ánimo, clima, compañía y una gran cantidad de pequeños detalles que a la larga en ese preciso instante me hacen inclinarme por uno o por otro. Sin embargo, dicho esto, es importante considerar que hay regiones en el mundo que destacan por sus excelentes condiciones para producir tés, conjugando de forma espectacular factores como la humedad, temperatura, altura, tipo de suelo, exposición solar, entre otros. Es por eso que muy a menudo cuando tengo que escoger algún té para disfrute personal, me incline por alguna de estas opciones bien clásicas y que sin duda recomiendo a todos los amantes del té.

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1. Negros de los Himalaya: Si lo que buscan es un té que tiña la taza y les de una infusión oscura e intensa, este no es su tipo de té. En la región de los Himalaya producen té desde mediados del siglo XIX y son especialistas en tés negros. La altura y el aire del cordón montañoso más alto del mundo hace de estos tés infusiones más bien delicadas, de un color anaranjado, sabor delicado, pero persistente y una intensidad aromática que ya se la quisieran el resto de los tés negros. La región productora estrella de esta zona es Darjeeling, cuyos tés han ganado gran prestigio a nivel mundial, sin embargo, la zona de los pies de los Himalaya ha generado nuevas regiones productoras y podemos encontrar excelentes ejemplares de Sikkim y Dooars en India e incluso en el vecino país de Nepal. Si bien distintos entre sí, pero con características muy similares, los tés negros del Himalaya son una familia de tés que cada vez está creciendo y mejorando más y más.

2. Verdes del lago Xi: A tan solo una hora aproximadamente al sur de Shangai se encuentra Hangzhou, una ciudad considerada una de las más hermosas de China. Ahí en las colinas que rodean el lago Xi se produce una de las máximas expresiones de calidad en el té verde Chino, el Long Jing, originario de la villa del mismo nombre. Este té ha sido considerado uno de los mejores de China y al igual que el resto de los grandes tés chinos es producido de forma muy artesanal y 100% a mano.

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3. Oolongs de Formosa: Aunque ya les había hablado en el artículo anterior sobre los Oolongs de Taiwán, no puedo dejar de mencionarlos en esta lista de los top 5. Las opciones en Taiwán son muchas, desde oolongs muy oxidados que se asemejan a los tés negros, a oolongs de baja oxidación, que de hecho son mis favoritos. Alrededor de la zona de Taipei –capital de Taiwán– podemos encontrar los Baozhong, una variedad de oolong de baja oxidación que nos recuerdan mucho a los tés verdes, pero con la intensidad aromática y persistencia de sabor que sólo un oolong nos puede ofrecer. Esta variedad prácticamente no llega a Chile, pero si tienen la suerte de probarlos entenderán por qué se encuentran en esta lista.

4. Blancos de Fujian: Doncellas vírgenes, cuya dieta especial estaba libre de condimentos fuertes que pudieran alterar el aroma de los tés y donde algunas usaban guantes de seda y otras tijeras de oro, para recolectar los brotes más tiernos de la planta para elaborar otro grande de China, el Baihao Yinzhen, más conocido como Silver Needle o agujas de plata, un té hecho 100% de brotes. Esta cosecha en su momento fue destinada exclusivamente al Emperador de China y son muy pocas las provincias que producen té blanco de calidad y sin duda, Fujian es la estrella a nivel mundial. Los blancos brotes explican el nombre del té y nos ofrecen un licor, dulce, muy aromático y frutoso, que nos recuerda a flores y frutas blancas.

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5. Verdes de Japón: Sin duda un gusto adquirido, los tés verdes japoneses muchas veces no son tan fáciles de entender como los chinos, se caracterizan por sus intensos aromas marinos y su peculiar sabor umami, muy presente en la cocina japonesa. Para los principiantes les recomiendo partir por un Bancha, cuya intensidad es menor en todo sentido. Los invito a seguir con un Sencha y para los más valientes les recomiendo probar el Gyokuro, uno de los tés japoneses más finos. Su intenso sabor –muy apreciado por los japoneses– se escapa de nuestros parámetros, pero es cosa de acostumbrar y pronto entenderemos a este té. Ojo con la preparación que esta categoría de té es muy fácil arruinarla si ocupamos muy alta temperatura e infusionamos por mucho tiempo.

¿Y cuáles son sus top 5?

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