Si uno es un apasionado por el té, existe un lugar en el mundo que podrá satisfacer todo nuestro interés y curiosidad, y ese es nada más ni nada menos que China, la cuna del té. Y es que este país es quien dio inicio al consumo de esta bebida, lo llevó al desarrollo que tiene hoy en día y actualmente es el mayor productor del mundo, siendo además el único que produce todos los tipos de té: blanco, verde, amarillo, azul, negro y rojo, y de forma comercial.

Es así como en ésta, mi primera visita a China, me gustaría compartir con ustedes mi experiencia en las primeras 24 horas en Shanghai, esperando que en un futuro viaje que hagan ustedes no dejen de visitar estos tres lugares que sin duda los harán vivir el té en toda su expresión.

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La mejor forma de comenzar recorriendo el camino del té en Shanghai es justamente bebiendo algo del té que podemos encontrar en esta ciudad. Si bien en esta provincia no encontramos plantaciones, su ubicación privilegiada la sitúa en medio de grandes zonas productoras de tés verdes, negros y oolongs, lo que lo vuelve un lugar ideal para disfrutar de los tés más frescos y variados.

Caminar por la ciudad antigua de Shanghai es toda una maravilla, donde se pueden apreciar aquellos clásicos edificios chinos erigidos durante el reinado de la Dinastía Ming en el siglo XVI. Uno de los lugares más especiales es la “Tea House” (Casa de Té), la más antigua de Shanghai y una de las más famosas de China Huxinting. Si bien los precios en esta casa de té son algo más elevados, porque efectivamente se encuentra en una zona muy turística, la experiencia vale la pena. La vista que se obtiene de la laguna artificial en la que está situada Tea House y de los majestuosos edificios, es impagable. El mejor lugar para ubicarse es el segundo piso, y la carta de tés es diferente, más extensa y con mejores calidades. No sólo turistas disfrutan de este lugar, sino también se pueden ver muchos locales quienes comparten teteras de té acompañadas de snacks y juegos de mesa.

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Las sesiones de té que realizo en @Tea_Studio, tuvieron una inspiración en la historia de Ada, una joven de Shanghai que quiso difundir su manera de ver el té, su apreciación de éste, que para ella más que una bebida, un gusto o una pasión, es una religión. Actualmente no está realizando sesiones de forma periódica, pero gentilmente accedió a recibirnos en su Tea Studio y pudimos degustar algunos tés y comparar diversas variedades y procesos. Entre sorbo y sorbo quedamos deslumbrados especialmente con un Puer elaborado de árboles de más de 100 años de antigüedad, maravillas que difícilmente podemos llegar a disfrutar en Chile. Sesiones de degustación se pueden encontrar en diversas casas de té en donde podrán conocer algunas de las variedades más clásicas de China. Lo más especial será la forma de prepararlo, la clásica ceremonia del té, que sin duda requiere un artículo exclusivo y que se vendrá más adelante.

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La última parada del día fue en Tianshan Tea City. Este mercado es una verdadera ciudad del té, donde el aroma a puer, tieguanyin y longjing se siente en todos los rincones. Hay más de 150 locales en donde podrán ver representantes de todas las regiones, quienes tratarán de convencernos de llevar sus tés, pero de la manera mas deliciosa, invitándonos a probar las distintas variedades que ofrecen. Muy pocos de ellos hablan inglés, pero aunque sea en chino, podrán pasar un grato momento y probar muy buenas calidades de té. No es obligación comprar, pero sí una buena cortesía sería llevarse alguno de los tés degustados. Si van en la época correcta, podrán disfrutar las frescas cosechas, en nuestro caso, esta visita durante el mes de octubre nos maravilló con los más delicados Tieguanyin –uno de los 10 grandes tés chinos–, un oolong proveniente de Fujian que actualmente se encuentra en plena producción.

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De todas maneras no sólo podrán encontrar té. En Tianshan además pueden comprar todos los utensilios para su preparación, desde exclusivas teteras, hechas de arcilla morada de yixing que alcanzan precios fácilmente sobre los 5.000 yuan ($500.000 aproximadamente), hasta gaiwanes, tablas de ceremonia de té y algunas de las teteras que podemos ver en Santiago en tiendas especializadas o en locales chinos, a precios mucho más económicos.

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Shanghai es sin duda una ciudad extremadamente moderna, pero que sabe muy bien rescatar sus raíces, preservar sus tradiciones, toda una puerta de salida del té chino al mundo y la cual nunca dejará de sorprendernos cuando de hablar de té se trata.

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