Aunque sea una vez en la vida —y aunque sea juntando millas por años, a lo George Clooney en la película Up in the Air—, un viajero merece pasar por un upgrade. Si hay esfuerzo para subir la vara en el trabajo, la pareja y hasta en el look, también se debería incluir a los aviones en esa experiencia. Cruzar alguna vez esa ‘cortinita’ al mundo de Business y Primera Clase que da otra sensación al volar.

Además de la tecnología, los asientos-cama, la oferta infinita de entretención a bordo, también se despliega una carta de sabores que no siempre se prueban en tierra firme.

En ese ánimo, Lan presentó lo nuevo en cocina para sus clases Premium Business y Premium Economy. Un ‘diseño’ del chef ejecutivo Hugo Pantano, en sintonía con el único Master Sommelier en Latinoamérica, Héctor Vergara: los otros capitanes del aire. A ellos se suman otros nombres de la escena latina, en calidad de consultores; chefs como Massimo Funari (Chile), Rodrigo Sieiro (Argentina), Rafael Osterling (Perú) y Christian Walter (Ecuador).

Con vocación ligera, la carta trata de rescatar la identidad del destino. En el caso de Chile y Argentina, no sólo enfatizar en los productos principales —sean carnes o pescados—, sino que también en los detalles que agregan el plus al momento de apreciar el plato. Algo que se traduce en papas chilotas, camotes, aliños patagónicos.

Vergara, por su parte, viaja por el mundo para asegurarse de salvaguardar la calidad del vino: “Arriba de un avión hay otra humedad y presión atmosférica. Hay que tener las botellas en distinta temperatura que en tierra. También elegir cepas suaves. Dentro de los vinos regionales —y después de licitar 30 etiquetas entre 350— priorizaremos Cabernet, Carménère, Syrah y Malbec. Nuestro viajero, quien de por sí tiene una cultura más sofisticada, tiene altas expectativas cuando pide una copa en Lan, Hay un tema de identidad, de terroir. Es un item. Y hay que estar, literalmente, a la altura”.