Si toman un envase de té, le dan la vuelta y ven la fecha de vencimiento, probablemente se encontrarán con que será dos años después de la fecha de cosecha, pero ¿es que el té vence realmente? La verdad es que no, es más bien una cuestión legal que tienen que llevar todos los productos considerados “alimentos”, como es el caso del té, pero ojo, que no porque el té no tenga fecha de caducidad es posible conservarlo de la forma que queramos y por el tiempo que queramos. Hoy les quiero presentar a los principales enemigos del té.

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Efectivamente el té no vence, por lo menos no en el sentido estricto. Si lo consumimos después de la fecha expresada en el envase no nos vamos a enfermar ni nada por el estilo, pero es un hecho de que mientras más fresco lo tomemos ¡mejor! Soy un fiel creyente de que el momento ideal para tomarse un té fue ayer.

Si bien hay excepciones, y es un hecho que ciertos tés negros al madurar un par de años pueden mejorar –y por otro lado existen ciertos tés oscuros (rojos) que son fermentados de forma natural y que con el tiempo mejoran, cual si fueran vinos de guarda, y desarrollan mejores texturas, aromas y sabores–, la gran mayoría de los tés deberían ser consumidos lo más fresco posible.

¿Por qué? La respuesta es simple, cada día que pasa, el té va perdiendo propiedades. Si probáramos un té después de un par de años, es muy probable que no nos haga mal, pero también es muy probable que tampoco nos haga bien, que sus propiedades se hayan perdido con el tiempo, que su aroma se haya desvanecido y que su sabor no tenga ni la misma intensidad ni complejidad que pudo tener recién manufacturado.

Esto realmente puede suceder al año, a los dos años o incluso a la semana, si es que no conservamos bien nuestro té, es por eso que quiero que conozcan sus principales enemigos, aquellos que podrían arruinar nuestra taza al cabo de días, por lo que tenemos que tomar especiales precauciones.

- Oxígeno: De seguro ustedes ya relacionan el té con los maravillosos antioxidantes, adivinen qué pasa cuando el té es expuesto directamente al oxígeno. Evidentemente se oxida, perdiendo gran parte de estos beneficios y haciendo que disminuya considerablemente su aroma y sabor.

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- Aromas: El té es higroscópico, una propiedad que explica el por qué el té puede absorber aromas. Esto es espectacular a la hora de realizar blends, cuando queremos agregarle esa nota a naranja, vainilla o bergamota, pero sin duda es fatal, cuando queremos que nuestro té conserve sus aromas originales. Es por esto que si suelen tener su té guardado al lado de la pimienta, el comino y la canela, sáquenlo de inmediato de la sección condimentos de su cocina y busquen un lugar distinto, ya que su té se podría estar seriamente comprometido.

- Humedad: Es otro gran factor que ayuda a facilitar esa oxidación a la que tanto le debemos tener miedo. Además, cuando las hebras de té adquieren una gran cantidad de humedad, se arruinan desarrollando notas azumagadas. Por lo mismo el refrigerador, salvo pequeñísimas excepciones, es el peor lugar para guardar nuestro té.

- Calor: Poner nuestros tés cerca de la cocina y el horno, y exponerlos a altas temperaturas es otro gran error. Vamos analizando desde ya la nueva ubicación de toda nuestra selección de tés.

- Luz: Último pero no menos importante. Es otro factor que altera completamente los sabores, aromas y eventualmente la calidad de nuestro té, decolorando las hebras y ayudando a la oxidación. Probablemente más de alguna vez han visto sus tés verdes perder esa intensidad de color que muchas veces los caracteriza. Por muy lindo que se vea el té expuesto en envases de vidrios, estos simplemente van a dañarlo, a no ser que tengan protección UV.

Espero que con esto les haya quedado más clara la película y puedan sacarle el máximo provecho a la calidad de su té y a su duración. Envases herméticamente cerrados, conservados en lugares frescos, lejos de aromas y la luz serán la mejor manera de preservar esas aromáticas hojas, siempre protegiéndolas de sus principales enemigos.

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Para aquellos que suelen atesorar como el regalo más preciado el té que su tía, hermana, madre o amiga les trajo de su último viaje a Inglaterra, China o Japón, les doy un consejo: Si quieren coleccionar algo, junten monedas, estampillas o dedales, porque el té es para tomarlo y compartirlo con los seres más queridos, nunca para guardarlo, recuerden que el mejor momento para tomarse un té fue ayer y si fue acompañado, mucho mejor.

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