Siendo hijo de un minero, lo que ocurrió en la mina San José me tocó de forma especial. Es muy probable que ninguno de nosotros podría llegar a imaginar lo que significa pasar 70 días bajo tierra, sin embargo, en una entrevista uno de los mineros dijo una frase que sin duda nos puede graficar la angustia que pudieron sentir: “Al final, ya sin nada, hasta las cáscaras de naranjas las picábamos para echarlas al agua caliente y de ese modo imaginar que estábamos bebiendo una deliciosa taza de té”.

En honor a estos valientes que lucharon 70 días por mantenerse con vida y dieron esperanza a nuestra nación, aquí les dejo los 33 que ningún amante del té se puede perder.

La mejor forma de comenzar sería probando uno de los blancos más delicados, Silver Needle reservado exclusivamente para emperadores. Se necesitan 10.000 brotes para hacer un kilo de este maravilloso té.

Dentro de los verdes, en Japón encontramos unos dignos de mencionar, el Sencha es el más popular, el Hojicha son hojas de té tostadas, uno de los más raros es el Genmaicha –mezcla con arroz tostado e inflado– y si queremos probar simplemente lo mejor no podemos dejar pasar los dos tés cosechados bajo sombra: el Gyokuro y el Matcha. Este último es un fino polvo y es el símbolo de la ceremonia de té.

Dentro de los grandes chinos tenemos a tres que se pelean el primer puesto, provenientes de Zhejiang, Jiangsu y Anhui respectivamente, tenemos al Long Jing de hojas aplanadas, el Bilouchun de hermosas hebras en espiral y el Luan Guapian, elaborado exclusivamente con la primera hoja.

Si de aromas se trata el jazmín sin duda se roba la película y el mejor show del mundo del té es ver a un Blooming florecer, pero la máxima expresión son las Perlas de Jazmín, enrolladas a mano y aromatizadas con las mismas flores.

El té verde recomendado para el día a día es el Gunpowder, y si quieren tomar una clásica mezcla marroquí la opción es té con menta.

Los oolongs son pura calidad y si bien China nos impresiona con el Dahongbao, el rey de los tés con sus notas a minerales características y el Tieguanyin, un obsequio de la mismísima Diosa de la Misericordia. Taiwán nos deslumbra con sus Pouchong de baja oxidación, el Alishan, famoso té de invierno proveniente de altas montañas. Está también aquel nombrado por la mismísima Reina Victoria, el Oriental Beauty y el Milky Oolong, que naturalmente posee unas peculiares notas a lácteas.

A pesar de todas esas maravillas que tienen que probar, nosotros sabemos que lo que nos gusta son los tés negros y en la India podemos encontrar algunos como el Assam, el cabernet sauvignon del mundo del té, o el famoso champagne, el Darjeeling, un té negro delicado y aromático, igual que su primo del vecino de Nepal.

China es la cuna del té y la región donde todo comenzó fue Yunnan, de ahí viene uno de los tés negros más intensos en sabor, pero sedosos en boca. Para los amantes del café, el Keemun es ideal, y las garras de los monos fueron las que le dieron el nombre al Golden Monkey, un fino té negro elaborado sólo con el brote y la primera hoja. Probablemente el té más raro que pueden llegar a probar es justamente un té negro chino de nombre impronunciable, Lapsang Souchong, un té ahumado que simplemente amarán u odiarán.

Entre tanto nombre raro probablemente hay dos que sí reconocerán y esos son el English Breakfast y el Ceylán, el último ha sido el compañero de nuestra hora del té por más de un siglo. Además, dentro de esos tés tradiconales que escuchamos por aquí y por allá tenemos al Earl Grey, con su perfume a bergamota y por supuesto el Masala Chai, con especias como la canela, el jengibre y la pimienta.

Las notas terrosas y yodadas que encontramos en los tés rojos se lucen con el Puerh, que además es el nombre de un antiguo pueblo, parada obligada de rutas comerciales de donde es originario este té y su versión comprimida en forma de nidos Tuocha con el tamaño perfecto para una de esas pequeñas teteras de arcilla.

Y para terminar si bien este no es un té y es una infusión, no pueden dejar de probar el Rooibos de Sudáfrica, excelente sustituto del té, pero sin cafeína.

En honor a nuestros 33 dejo con ustedes a estos 33 del mundo del té.

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