Zanzíbar uno de los restaurantes pioneros en Chile con una propuesta de cocinas del mundo, donde reinan las especias, las hierbas, los sabores agridulces, y ambientado en un cuento de las mil y una noches, nos vuelve a sorprender con su nueva propuesta ubicada en el ex Lamu Lounge de Borde Río.

Esta vez, con una carta orientada en tapas del mundo, innovadores tragos donde se destaca el gin y una selección de rolls estilo nikkei que irán cambiando todas las semanas, es lo que presenta Zanzíbar Underground, que abrió hace unas semanas.

El lugar, creativamente ambientado con toques de medio oriente, es una experiencia diferente para la noche santiaguina. Al entrar uno queda maravillado con este espacio acogedor, lleno de colores entre luces cálidas y espacios únicos que transmiten una onda especial. Al ser una propuesta más relajada, es ideal para salir a tomarse unos tragos y picar de todo un poco.

De la carta de tapas, quiero destacar los Kebabs de carne de res, jugosos y sabrosos con toques de jengibre menta y salsa de yogurt (de la India, $5.300), el dúo de dips –con humus a base de garbanzo y babaganush de berenjenas ahumadas de receta Siria– junto a un fresco pan pita para untar ($8.900 para dos). También están los Nems de Vietnam, imperdibles rollitos de hoja de arroz rellenos y envueltos en lechuga con salsa nam-pick, agridulce y picante ($6.500), y por último las empanadas Lamu con harina de arroz y leche de coco, con un sabor crocante y delicado las que se untan en una salsa de maní thai ($5.300).

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La carta de rolls cambia todas las semanas, lo que me parece sumamente entretenido por el factor sorpresa, y se compone de unas 8 opciones, en su mayoría Nikkei (con toques peruanos). De los que me tocó probar, el Tako Roll, de fresco pulpo con salsa al olivo, y el Ceviche Roll de sabor refrescante, estaban deliciosos, por lo que espero que mantengan la calidad de los productos y sabores. Otro detalle que me encantó, fue el tamaño de las piezas, esta vez más pequeñas y mayor cantidad, contundentes en los ingredientes importantes y no sólo en arroz, como a veces suele suceder.

Los tragos también fueron un hit. A base de Gin (que se posiciona como uno de los alcoholes más estilosos), uno con apio, otro con jugo de limón y lavanda, y el clásico con pepino, son algunos de mis preferidos. Para los amantes del vino, la carta es bastante completa, con opciones por copa y botella.

Para un final siempre dulce, la selección de dulces árabes ($3.900) es perfecta para acompañar un té verde con menta marroquí servido con gran estilo ($2.000 la tetera), y para los que prefieren algo refrescante, el mosaico de frutas con sorbete de maracuyá es simple y exquisito ($3.900).

¡Sólo me queda decir que se los recomiendo!

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